Atrás

CUANDO LA CULPA NO TE DEJA CREER

 

 

«Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.» Génesis 50:15-17 RVR1960

Los últimos capítulos de Génesis narran el reencuentro entre José y sus hermanos después de muchos años de separación. Aquellos mismos hermanos que por envidia lo vendieron como esclavo terminaron presentándose delante de él sin saber que ahora era el gobernador de Egipto.


Después de revelarles su identidad, José no buscó vengarse. Al contrario, los perdonó, los abrazó y los llevó a vivir junto con su padre Jacob en la tierra de Gosén, la mejor parte de Egipto.


La Biblia también nos permite saber cuánto tiempo convivieron allí antes de la muerte de Jacob. José tenía treinta años cuando comenzó a gobernar Egipto.


«Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto...»
Génesis 41:46 RVR1960


Después vinieron siete años de abundancia y, posteriormente, comenzaron los siete años de hambre. Jacob llegó a Egipto durante el segundo año de esa escasez.


«Porque estos dos años ha habido hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años...»
Génesis 45:6 RVR1960


Eso significa que José tenía aproximadamente treinta y nueve años cuando su familia llegó a Egipto.


Luego Génesis nos informa: «Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.» Génesis 47:28 RVR1960


Esto quiere decir que los hermanos de José convivieron con él alrededor de diecisiete años antes de la muerte de su padre.

  • Diecisiete años viendo su amor.
  • Diecisiete años recibiendo su provisión.
  • Diecisiete años disfrutando de su protección.
  • Diecisiete años siendo tratados como familia.


Sin embargo, cuando Jacob murió, ocurrió algo inesperado.


Cuando la culpa interpreta la realidad


¿Por qué, después de diecisiete años recibiendo amor, provisión y cuidado de José, sus hermanos seguían creyendo que él quería vengarse de ellos?


El versículo 15 comienza diciendo: «Viendo los hermanos de José que su padre era muerto...»


La muerte de Jacob cambió completamente la manera en que los hermanos interpretaron la realidad. Hasta ese momento habían vivido seguros, pero tan pronto como su padre murió, comenzaron a pensar: «Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.»


Es interesante que la Biblia no dice que José los amenazó, no dice que cambió su actitud, no dice que les hablara con dureza, no ocurrió absolutamente nada que indicara que José quisiera vengarse; Lo único que cambió fue la muerte de su padre, entonces, ¿por qué ellos pensaron eso? Porque la culpa tiene la capacidad de distorsionar la realidad.


Los hermanos llegaron a la conclusión de que José los había tratado bien únicamente por respeto y amor a Jacob. En su mente, mientras el padre estuvo vivo, José contuvo su deseo de vengarse. Pero ahora que Jacob había muerto, pensaban que finalmente llegaría el momento de pagar por todo el daño que le habían causado.


Aquellos hombres llevaban casi dos décadas viendo el mismo amor, la misma bondad y la misma generosidad por parte de José. Sin embargo, bastó un solo acontecimiento para que todos esos años de misericordia fueran reemplazados por un pensamiento de condenación.


Esto revela una verdad profundamente humana: cuando el corazón no descansa en el perdón recibido, cualquier circunstancia puede hacer que la culpa vuelva a levantar la voz.


El problema ya no estaba en José, el problema estaba en la forma en que ellos interpretaban el amor que estaban recibiendo. Y eso mismo puede sucedernos a nosotros.


Cuando la culpa habla más fuerte que el perdón


Los hermanos de José estaban convencidos de que todo había cambiado, sin embargo, el único que había cambiado era Jacob: ahora había muerto. José seguía siendo el mismo hombre que durante diecisiete años los había alimentado, protegido y tratado con amor, aun así, el miedo fue más fuerte que la memoria.


Por eso decidieron enviarle un mensaje:


«Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre.»
Génesis 50:16-17 RVR1960


Es interesante que la Biblia nunca registra que Jacob haya dado realmente esa instrucción antes de morir. Es posible que los hermanos la hubieran recordado, que la hubieran interpretado así o incluso que la utilizaran como un recurso para apelar al amor que José sentía por su padre. Sea cual fuere el caso, el centro del pasaje no está en ese mensaje, sino en el temor que había detrás de él.


Ellos seguían creyendo que necesitaban convencer a José para que los perdonara, cuando en realidad él ya los había perdonado hacía muchos años.


Y esa es una de las consecuencias más dolorosas de la culpa: nos hace vivir como si todavía tuviéramos que ganar un perdón que ya nos fue concedido.


José lloró


El versículo termina con una frase que conmueve profundamente: «Y José lloró mientras hablaban.» Génesis 50:17 RVR1960


¿Por qué lloró José? El texto no lo dice de manera explícita, pero el contexto permite comprenderlo. Después de tantos años demostrando amor, sus hermanos seguían sin conocer verdaderamente su corazón.


Durante diecisiete años les había dado alimento, les había dado una tierra donde vivir, había cuidado de sus familias, los había recibido como hermanos, y aun así, ellos seguían pensando que todo ese amor era solo una espera para el momento de la venganza.


Qué dolor debió producirle descubrir que, después de tantos años, ellos todavía no podían creer que realmente los había perdonado. No lloró porque quisiera vengarse, lloró porque su amor seguía siendo puesto en duda.


¿Qué dice la Biblia sobre la culpa y el perdón?


Este pasaje encuentra un hermoso paralelo en nuestra relación con Dios. Muchas personas regresan al Señor después de haberse apartado, Él las recibe, las perdona, las restaura, las bendice, las sostiene durante años; sin embargo, llega un momento en que el enemigo vuelve a sembrar pensamientos de culpa, entonces comienzan a preguntarse:

  • "¿Y si Dios realmente no me ha perdonado?"
  • "¿Y si un día me hace pagar todo lo que hice?"
  • "¿Y si solo me está dando una oportunidad antes de juzgarme?"


Son preguntas muy parecidas a las que surgieron en el corazón de los hermanos de José, pero la respuesta de Dios es completamente distinta.


La Escritura declara: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús...» Romanos 8:1 RVR1960


Y también dice: «Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.» Salmos 103:12 RVR1960


El Señor afirma además: «Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.» Isaías 43:25 RVR1960


Y el profeta Miqueas declara: «Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.» Miqueas 7:19 RVR1960


La diferencia es evidente: La culpa mira constantemente hacia el pasado; Dios, en cambio, mira el sacrificio perfecto mediante el cual decidió perdonarnos.

 

"Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades." Hebreos 8:12 RVR1960

 

Enseñanza doctrinal


El verdadero arrepentimiento recibe el perdón que Dios ofrece y descansa en su gracia. Cuando una persona continúa viviendo esclavizada por la culpa, termina interpretando el amor de Dios a través del temor y no de la fe. La obra de Cristo fue suficiente para perdonar completamente al creyente; por eso nuestra seguridad no descansa en nuestros méritos, sino en la fidelidad de Dios y en la eficacia del sacrificio de Jesús.


Aplicación


Si has confesado tus pecados y te has vuelto a Dios, deja de acercarte a Él como si todavía tuvieras que convencerlo de perdonarte. Cree lo que su Palabra dice acerca de ti. Cada vez que la culpa quiera hacerte pensar que Dios aún guarda rencor, responde con las promesas de las Escrituras. No permitas que la culpa hable más fuerte que el perdón que Cristo ya conquistó para ti en la cruz.

1