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¿SIEMPRE DEBEMOS OBEDECER A LA AUTORIDAD?

 

"Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños." Éxodo 1:17 RVR1960


Contexto del pasaje


Después de la muerte de José, los descendientes de Israel crecieron y se multiplicaron en gran manera dentro de Egipto. Su rápido crecimiento despertó el temor del nuevo faraón, quien comenzó a oprimirlos con trabajos forzados para intentar debilitarlos. Sin embargo, mientras más eran afligidos, más se multiplicaban.


Al ver que la opresión no detenía el crecimiento del pueblo hebreo, el faraón tomó una medida aún más cruel: ordenó a las parteras hebreas, Sifra y Fúa, que mataran a todos los niños varones al momento de nacer, permitiendo vivir únicamente a las niñas.


En medio de esa orden injusta, las parteras tuvieron que decidir entre obedecer al rey más poderoso de la época o permanecer fieles a Dios.

Si la Biblia nos manda obedecer a las autoridades, ¿por qué Dios bendijo a las parteras por desobedecer la orden del faraón?


"Pero las parteras temieron a Dios"


El versículo 17 comienza diciendo:

"Pero las parteras temieron a Dios..." Éxodo 1:17 RVR1960


Esta frase explica toda la escena.


La Biblia no dice que desobedecieron porque sintieran lástima por los niños, porque fueran rebeldes o porque estuvieran en desacuerdo con el faraón. La razón que presenta la Escritura es mucho más profunda: temían a Dios.


En la Biblia, temer a Dios no significa vivir aterrorizado por Él, sino reconocer su autoridad suprema, reverenciarlo y darle el primer lugar por encima de cualquier otra persona.


Ese temor fue mayor que el miedo al rey de Egipto.


"No hicieron como les mandó el rey de Egipto"


El texto continúa diciendo:

"...y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños."
Éxodo 1:17 RVR1960


A simple vista podría parecer que este pasaje contradice otros textos donde Dios manda obedecer a las autoridades. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario.


La Biblia enseña que toda autoridad ha sido permitida por Dios.

"Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas." Romanos 13:1 RVR1960


También exhorta a respetarlas y honrarlas.

"Por causa del Señor someteos a toda institución humana..." 1 Pedro 2:13 RVR1960


Sin embargo, ninguna autoridad humana posee una autoridad absoluta. Toda autoridad delegada tiene un límite: nunca puede exigir aquello que Dios ha prohibido ni prohibir aquello que Dios ha mandado.


En este caso, el faraón ordenó quitar la vida a niños inocentes, algo completamente contrario al carácter y a la voluntad de Dios. Al negarse a cumplir esa orden, las parteras no estaban rechazando la autoridad establecida por Dios; estaban reconociendo que existe una autoridad aún mayor: la del Señor.


¿Qué dice el resto de la Biblia sobre este principio?


Este mismo principio aparece repetidamente en las Escrituras.


Cuando el rey Darío prohibió orar a cualquier dios que no fuera él durante treinta días, Daniel continuó orando al Señor como lo hacía siempre.

"...entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara... se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios..." Daniel 6:10 RVR1960


De igual manera, Sadrac, Mesac y Abed-nego se negaron a inclinarse ante la estatua de oro levantada por Nabucodonosor, porque sabían que solo Dios merece adoración (Daniel 3).


En el Nuevo Testamento, las autoridades religiosas prohibieron a los apóstoles predicar acerca de Jesús. La respuesta de Pedro y los demás apóstoles fue clara:

"Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres." Hechos 5:29 RVR1960


Estas situaciones muestran un mismo principio: el creyente honra, respeta y obedece a las autoridades en todo aquello que no contradiga la voluntad de Dios. Pero cuando una orden humana exige desobedecer un mandato divino, la fidelidad al Señor debe ocupar el primer lugar.


"Dios hizo bien a las parteras"


El relato termina diciendo:

"Y Dios hizo bien a las parteras... Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias."
Éxodo 1:20-21 RVR1960


Dios aprobó la decisión de aquellas mujeres porque su obediencia nació del temor al Señor.


Ellas asumieron un gran riesgo al desobedecer al faraón, pero demostraron que para ellas la autoridad de Dios estaba por encima de cualquier poder humano.


Este pasaje no enseña que el creyente deba ser rebelde frente a las autoridades. Enseña que la obediencia a Dios siempre ocupa el primer lugar.


Enseñanza


Dios manda al creyente a respetar, honrar y obedecer a las autoridades que Él mismo ha permitido establecer. Sin embargo, esa obediencia nunca debe llevarnos a desobedecer un mandato de Dios. Cuando la voluntad de una autoridad humana entra en conflicto con la voluntad del Señor, el temor de Dios debe prevalecer sobre el temor a los hombres. La verdadera obediencia comienza reconociendo que ninguna autoridad terrenal está por encima de la autoridad de Dios.


Aplicación

Respeta y honra a las autoridades que Dios ha colocado en tu vida: tus padres, tus líderes, los gobernantes y cualquier persona que ejerza autoridad legítima. Ora por ellos y procura obedecerles con una actitud humilde. Pero si alguna vez una orden humana te exige actuar en contra de la Palabra de Dios, recuerda el ejemplo de las parteras, de Daniel y de los apóstoles. Permanece fiel al Señor con respeto, sin rebeldía ni arrogancia, sabiendo que es mejor obedecer a Dios antes que a los hombres, porque el temor de Dios siempre debe estar por encima del temor a cualquier autoridad humana.

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