LA VERDADERA PROSPERIDAD
“En cambio, pasa distinto con los perversos. Ellos son como paja que el viento se lleva lejos.” Salmos 1:4 PDT
Este versículo inicia indicándonos que hay algo diferente que pasa con los malvados, pero ¿diferente a qué, o a quienes? Y para entender esto debemos leer los versículos anteriores, los cuales nos enseñan que las personas que se deleitan y meditan en la palabra de Dios, dan fruto y prosperan en todo (v2-3).
Ahora sí entendemos de qué diferencia nos habla el inicio del versículo 4 cuando dice: “En cambio, pasa distinto con los perversos”, y cuando dice que pasa distinto, quiere decir que si los que meditan en la palabra de Dios dan mucho fruto y prosperan en todo, entonces con los malvados pasa lo contrario, no dan fruto y no prosperan en todo.
Y muchos dirán: “pero conozco muchos malvados que han prosperado”. Esto sería verdad si esas personas así como prosperan financieramente, prosperaran también espiritualmente, qué es la forma en la que el Señor desea que nosotros prosperemos, en todas las áreas de nuestra vida. Física (en salud y logros materiales), mental (nuestra alma: pensamientos, voluntad y emociones) y espiritualmente (nuestra comunión con Dios). Pero de esta forma sólo prosperan los que meditan en la palabra de Dios de día y de noche.
“Amado, deseo que seas prosperado en todo, y que tengas salud, a la vez que tu alma prospera.” 3 Juan 1:2 RVC
La versión NVI dice que “los malvados son como paja, arrastrada”, esto quiere decir que no tienen peso y por ser tan livianos, pueden ser arrastrados por los vientos de un lado a otro sin un destino señalado que los conduzca hacia el cumplimiento del propósito para el cual Dios los creó.
“En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento.” Salmo 1:4 NVI
Por esta razón, Jesús dice “tome cada uno su cruz”, pues la cruz, que es esa carga ligera y ese yugo fácil que él nos da, es lo que nos sostiene y nos permite mantenernos firmes en el camino que el Señor va preparando para nosotros, el camino que conduce hacia la vida eterna, y no hacia la destrucción, como la senda de los malvados.
“Luego Jesús dijo a sus discípulos: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.” Mateo 16:24 NVI
“porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana.” San Mateo 11:30 RVC
“Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio ni los pecadores en la asamblea de los justos. Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malvados lleva a la perdición.” Salmo 1:5-6 NVI
La verdadera prosperidad es dar mucho fruto, pues de esta forma agradamos a Dios, y agradarlo a él es cumplir nuestro propósito. Cumplir nuestro propósito, es tener éxito. Tener éxito es vivir para lo cual fuimos creados y esto nos hace tener una vida que trasciende.
“Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.” Juan 15:8 NVI
Aplicación
Examinemos hoy qué tipo de prosperidad estamos persiguiendo. No basta con avanzar en lo material si nuestra alma y nuestra comunión con Dios están vacías. Decidamos permanecer firmes en la Palabra, cargando el yugo y la carga ligera de Cristo, para no ser arrastrados como paja por las circunstancias. La verdadera prosperidad se refleja en una vida con fruto, dirección y propósito eterno.