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TRES FORMAS EN LAS QUE DIOS HACE JUSTICIA

 



El Salmo 9 nos revela algo que muchas veces no entendemos: Dios no administra su justicia de una sola manera. Él es soberano, y su forma de actuar varía según su propósito eterno y su perfecto conocimiento de cada persona.



1. Justicia después de la muerte


“Él, quien toma venganza por los asesinatos, nunca se olvida de los afligidos que piden justicia a gritos.” Salmos 9:12 PDT


Aquí el texto muestra que Dios toma venganza después de que el justo ha sido asesinado. El daño ya ocurrió. La pérdida fue real. La aflicción llegó a su punto máximo. Sin embargo, ¡Dios no olvidó! Esto responde a una de las preguntas más difíciles.


¿Por qué a algunos Dios no los libra antes de morir?

La Escritura muestra que la muerte del justo no es abandono, sino parte de un plan mayor que trasciende esta vida. Dios hace justicia en su tiempo, aunque no coincida con el nuestro. La justicia divina no siempre es preventiva; a veces es reivindicativa.

 


2. Justicia librando en medio del peligro


“«¡Así que SEÑOR, ten compasión de mí! Mira cómo me persiguen mis enemigos; tú eres él que rescata de las fuerzas de la muerte. Sálvame y te alabaré en las puertas de Jerusalén. Gritaré de alegría por la salvación que me ha dado». Salmos 9:13-14 PDT


Aquí el salmista no ha muerto, pero está al borde. Está en peligro real. Y Dios interviene antes del desenlace final.


Esta es la justicia que muchos conocemos: Dios permite que la prueba llegue hasta cierto punto, pero no más allá.


¿Por qué permite que lleguemos al borde?

  • Porque la prueba también forma carácter.
  • Porque el peligro revela nuestra dependencia.
  • Porque el testimonio produce gloria.

 


3. Justicia evitando el peligro


"Esos extranjeros se hundieron en la trampa que ellos mismos hicieron. Escondieron una red para atrapar a otros, pero quedaron atrapados ellos. El SEÑOR se dio a conocer; él hizo justicia. Los que hacen el mal caen en la trampa de su propia maldad.Salmos 9:15-16 PDT


Aquí ocurre algo diferente: el pueblo de Dios ni siquiera entra en peligro. Los malvados caen en sus propias trampas.


Hay ocasiones en que Dios nos libra sin que ni siquiera nos enteremos. Misericordias invisibles. Protección silenciosa.


¿Dios tiene favoritos? La respuesta bíblica es ¡No!


“Porque no hay acepción de personas para con Dios”.
Romanos 2:11 RVR1960


Entonces, ¿por qué actúa distinto con cada persona? Porque la soberanía divina no es favoritismo, es sabiduría perfecta.


“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”.
Romanos 3:23 RVR1960


Nadie merece mayor cuidado que otro. Pero Dios trata a cada uno según su propósito, su capacidad y su llamado.


Isaías lo explica con una figura agrícola:


“¿Acaso el que ara para sembrar arará todo el día? Porque el eneldo no se trilla con trillo… Mas el trigo es trillado…
Isaías 28:24–28 RVR1960

 

No todos los granos se tratan igual. No todos soportarán el mismo proceso. No todos necesitan el mismo nivel de presión.


Jesús lo enseñó así:


“Y a uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad”. 
Mateo 25:15 RVR1960


Dios conoce la capacidad de cada persona. Sabe hasta dónde permitir la prueba. Sabe cuál proceso es necesario para cada vida.


También lo vemos en la parábola de los obreros:


“¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”
Mateo 20:15 RVR1960

  • ¿Le daremos consejo a Dios?
  • ¿Le diremos que administra mal su justicia?
  • ¿Puede la espada decirle al soldado cómo usarla?

 

La soberanía de Dios no necesita aprobación humana.


Antes de hablar de justicia, el mismo Salmo 9 nos da la respuesta correcta:


"Canten al SEÑOR, el Rey que vive en Sion. Entre las naciones cuenten lo que ha hecho." Salmos 9:11 PDT


Esa es nuestra parte.

  • Si eres de los que fueron librados antes del peligro: alábalo.
  • Si eres de los que fueron levantados en medio del peligro: proclama su maravilla.
  • Si eres de los que atravesaron dolor profundo y luego vieron su justicia: glorificalo.
  • Si perdiste algo, pero en medio del quebranto Él te salvó y te formó: exalta su nombre.


No todos vivimos el mismo proceso, pero todos estamos bajo la misma soberanía. Y eso es suficiente.




Aplicación 



1. Deja de comparar tu proceso.


Dios no actúa igual con todos porque su sabiduría es perfecta. Comparar es cuestionar su soberanía.


2. Confía aunque no entiendas el método.

  • Si te libró antes del peligro, agradécele.
  • Si te sostuvo en medio del peligro, glorificalo.
  • Si permitió la pérdida y luego hizo justicia, sigue confiando.


3. No interpretes la forma como medida de amor.


El hecho de que Dios actúe distinto no significa que ame distinto.


4. Haz lo que el Salmo 9 enseña: proclama sus obras.


Sea cual sea la manera en que Él hizo justicia en tu historia, publícalo y dale gloria.


La pregunta no es:
“¿Por qué Dios no actuó como yo quería?” 
La pregunta correcta es: “¿Qué está formando Dios en mí a través de la manera en que decidió actuar?”

Ahí comienza la madurez

 

 

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SALMOS20 / 21