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CONOCE EL QUE BUSCA 

 

 

El Salmo 9:10 declara una promesa poderosa que muchas veces leemos sin detenernos a profundizar en su verdadero significado:


“En ti confiarán los que conocen tu nombre, porque tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Salmos 9:10 RVR1960

Este versículo no dice simplemente que Dios no abandona a nadie; específicamente declara que Él no desampara a quienes lo buscan y conocen su nombre. Y esto nos lleva a una pregunta importante:



¿Qué significa realmente conocer a Dios?

 


En el uso común y moderno, conocer suele referirse a tener información: saber quién es alguien, haber escuchado de él, reconocer su nombre o algunos datos básicos. Bajo este concepto, muchas personas dicen conocer a Dios porque han oído hablar de Él o saben que existe.


Pero el significado bíblico va mucho más profundo.

 

Significado bíblico de “conocer”


En el texto original hebreo, la palabra usada para conocer es “יָדַע” (yada). Esta palabra no se refiere a un conocimiento intelectual, sino a un conocimiento relacional, experiencial e íntimo. Implica cercanía, trato constante, aprendizaje a través de la vivencia.


Es la misma palabra que se usa para describir una relación profunda y continua, no superficial. Por eso, cuando el salmo dice “los que conocen tu nombre”, no habla de quienes solo lo pronuncian, sino de quienes han caminado con Él y lo han experimentado en sus vidas.



Conocer su nombre


Dios reveló su nombre a Moisés como “YO SOY EL QUE SOY”:


“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY.” Éxodo 3:14 RVR1960


Este nombre expresa que Dios es suficiente en sí mismo y suficiente para los suyos. Quienes lo conocen han descubierto que Él es:

  • El que provee
  • El que consuela
  • El que ayuda
  • El que protege
  • El que liberta


No confían en Él por tradición, sino porque han visto quién es en medio de la prueba. Por eso confían, y por eso no son abandonados.


Esto no significa que quienes conocen a Dios no fallen.
La Escritura es clara:


“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Romanos 3:23 RVR1960


La diferencia no está en la ausencia de pecado, sino en la manera de buscar a Dios.
Aquellos que lo buscan como Él manda (en espíritu y en verdad) no son desechados, sino refugiados en Él:


“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.”
Juan 4:24 RVR1960


Son personas que perseveran en la comunión con Dios, cultivan una vida de oración, no abandonan la congregación, buscan quebrantar la carne y permiten que su mente sea renovada:


“No dejando de congregarnos…”
Hebreos 10:25 RVR1960


“No os conforméis a este siglo…” Romanos 12:2 RVR1960


A estos, Dios no los abandona. No porque no merezcan juicio, sino porque han hecho de Él su refugio:


“Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia.”
Salmos 9:9 RVR1960


Dios sigue siendo juez justo, pero para quienes lo conocen y lo buscan, también es amparo seguro.

 


Aplicación


Examinemos nuestro corazón:

  • ¿Conocemos a Dios solo de oídas o lo conocemos por experiencia?
  • ¿Confiamos en Él porque sabemos quién es en medio de nuestras luchas, o solo cuando todo va bien?


Conocer a Dios transforma la manera en que enfrentamos la vida, el juicio y la disciplina. Quien lo conoce, confía; y quien confía, no camina solo.

 

 

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SALMOS19 / 21