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DIOS VIGILA QUE SU PALABRA SE CUMPLA



El capítulo 1 del libro de Libro de Jeremías relata el llamado profético de Jeremías. Dios lo escoge desde su juventud para anunciar su mensaje al pueblo de Judá y a las naciones.


Después de declararle su propósito en los versículos anteriores, el Señor continúa revelándole su palabra mediante visiones. En este pasaje aparecen dos elementos importantes:

  • Una rama de almendro,
  • Una olla hirviendo que se derrama desde el norte.

 


1. La palabra de Dios es viva


A través de estas imágenes Dios le muestra a Jeremías que su palabra se cumplirá con certeza y que vendrá juicio sobre el pueblo por su pecado. Al mismo tiempo, el Señor fortalece al profeta para la misión difícil que tendrá: anunciar un mensaje que muchos no querrán escuchar.


Antes de revelar estas visiones, aparece una frase que se repite dos veces y que tiene un gran peso teológico: “la palabra del Señor vino a mí”.


El versículo 11 introduce la primera visión con una expresión que aparece con frecuencia en los profetas:


La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.” Jeremías 1:11 (RVR1960)


El profeta no dice simplemente “Dios me habló”. Él afirma que la palabra del Señor vino a él, lo cual resalta que el mensaje no nace en el profeta, sino que es enviado por Dios mismo.


En toda la Escritura la palabra de Dios es presentada como viva, poderosa y activa.


“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12 (RVR1960)


Incluso la Biblia revela que la expresión máxima de la palabra divina se manifestó cuando el Verbo se hizo carne en la persona de Jesucristo.


“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1 (RVR1960)


Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:14 (RVR1960)


Por eso, cuando Jeremías afirma que la palabra del Señor vino a él, está reconociendo que Dios envía su mensaje para revelar su voluntad y sus acciones.

 


2. Las visiones de Jeremías y su significado


Después de que el profeta responde que ve una rama de almendro, Dios explica el significado.


“Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.” Jeremías 1:12 (RVR1960)


Aquí aparece un juego de palabras en hebreo. La palabra almendro (shaqued) se relaciona con la palabra vigilar (shoqed). El almendro era conocido porque florecía antes que los demás árboles, siendo el primero en despertar después del invierno.


Dios usa esta imagen para enseñar que Él vigila su palabra para cumplirla. Así como el almendro es el primero en florecer, Dios está atento a que su palabra sea cumplida sin retraso.


Luego viene la segunda visión:


“Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte.” Jeremías 1:13 (RVR1960)


La interpretación también es dada por Dios mismo:


“Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra.” Jeremías 1:14 (RVR1960)


La olla hirviendo simboliza el juicio que vendría sobre Judá. Desde el norte surgirían naciones que atacarían Jerusalén. Dios explica la razón de este juicio.


“Y a causa de toda su maldad proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.” Jeremías 1:16 (RVR1960)


El pueblo había abandonado a Dios y había decidido adorar ídolos fabricados con sus propias manos. La idolatría siempre implica rechazar al Dios verdadero.


Jesús mismo enseñó esta verdad siglos después:


“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24 (RVR1960)

 


3. Advertencia contra el temor


Después de mostrar estas visiones, Dios prepara a Jeremías para la misión que tendrá.


“Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos.” Jeremías 1:17 (RVR1960)


El mensaje que debía anunciar era un mensaje de juicio y debía proclamarlo delante de reyes, sacerdotes y autoridades. Era natural que el profeta pudiera sentir temor.


Pero Dios promete su respaldo:


“Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra; contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.” Jeremías 1:18-19 (RVR1960)


La misión sería difícil, habría oposición, pero Dios asegura que su presencia sería la verdadera fortaleza del profeta.


Sin embargo Dios no solo le ordena que no tenga miedo y le promete que estará con él, sino que le advierte que si permite que el temor lo domine y desobedece su mandato, entonces el mismo Señor hará que quede avergonzado delante de ellos. Esta advertencia recuerda un principio que aparece en otros lugares de la Escritura: cuando una persona rechaza deliberadamente la verdad de Dios, termina siendo entregada a las consecuencias de su propia decisión. El apóstol Pablo lo expresó de esta manera:


“Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.” 2 Tesalonicenses 2:11-12 (RVR1960)


Así, Dios estaba llamando a Jeremías a confiar plenamente en Él y a obedecer su palabra sin dejarse dominar por el temor a los hombres. El profeta debía recordar que la autoridad verdadera no estaba en los gobernantes delante de quienes hablaría, sino en el Dios que lo había enviado.

 


Enseñanza doctrinal


Este pasaje enseña que la palabra de Dios tiene autoridad divina y que Él mismo vela para que se cumpla. Ninguna promesa ni advertencia de Dios queda sin realizarse. También muestra que el juicio divino es consecuencia del pecado y del abandono deliberado del Señor, pero al mismo tiempo revela que Dios sostiene y fortalece a quienes llama para anunciar su verdad.

 

 

Aplicación


Así como Dios habló a Jeremías, hoy continúa hablándonos por medio de las Escrituras. Su palabra sigue siendo viva, verdadera y digna de confianza. Por eso examina tu vida a la luz de la palabra de Dios y pregúntate si realmente la estás escuchando y obedeciendo. Dedica tiempo cada día a leer las Escrituras y a buscar entender lo que Dios dice. Cree firmemente que sus promesas y advertencias se cumplirán, y decide obedecer su palabra aun cuando hacerlo sea difícil o cuando otros se opongan. Pídele a Dios que te dé valentía para permanecer fiel a su mensaje, confiando en que Él fortalece y respalda a quienes obedecen su palabra.



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JEREMÍAS2 / 2