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DENTRO DE LA IGLESIA

 

“Se ve naranja pero no es una naranja”   

 



Yugo desigual dentro de la iglesia


Cuando se habla de yugo desigual, muchas personas piensan únicamente en una relación donde uno es discípulo de Cristo y el otro no. Sin embargo, el yugo desigual no se limita solamente a esa situación. El yugo desigual también ocurre cuando dos personas no tienen un espíritu afín y no es la voluntad de Dios que estén juntas.


Esto significa que el yugo desigual puede existir dentro de la iglesia o fuera de ella. No todo lo que se ha unido fue necesariamente unido por Dios. Hay relaciones y matrimonios que nacen del gusto personal o de la voluntad humana, pero no necesariamente de la dirección divina.


Es importante comprender que Dios puede permitir algo sin que eso represente su voluntad perfecta. El ser humano posee libre albedrío, y Dios no obliga a nadie a hacer algo diferente de lo que ya ha decidido en su corazón.


Por esa razón, una relación puede existir, avanzar e incluso llegar al matrimonio, y aun así no haber sido el plan original de Dios para esas dos personas.


¿Puede haber yugo desigual entre cristianos?


Una de las preguntas más comunes es si puede existir yugo desigual entre dos personas que asisten a la iglesia o que se consideran cristianas. La respuesta es que sí, puede existir.


Muchas personas escogen pareja dentro de la iglesia pensando que, por el simple hecho de pertenecer a la misma fe, la relación será correcta delante de Dios. Pero no todos los cristianos o cristianas son necesariamente la persona que Dios ha preparado para ti.


El único que conoce cuál es la persona correcta es Dios. Por eso Él debe ocupar el centro de nuestra vida, para guiarnos no solamente a tomar una buena decisión, sino la mejor decisión.


Un ejemplo bíblico: Jacob y Raquel


Un ejemplo que nos ayuda a entender esto es la vida de Jacob. Sus padres, Isaac y Rebeca, le indicaron que escogiera esposa dentro de su propia familia.


“Isaac mandó a llamar a Jacob, y después de bendecirlo, le ordenó: «No tomes por esposa a una cananea. Mejor vete a Padán-aram, a la casa de tu abuelo Betuel, y cásate con alguna de tus primas, hijas de tu tío Labán».” Génesis 28:1-2 (TLA)


En ese tiempo era importante casarse dentro de la familia porque muchas otras naciones tenían costumbres paganas y servían a dioses falsos.


“No permitan que ninguno de sus hijos o hijas se case con gente de esas naciones. Por causa de esa gente, sus hijos y sus hijas adorarán a otros dioses y dejarán de obedecer a nuestro Dios.” Deuteronomio 7:3-4 (TLA)


Esto tenía como propósito proteger la fe del pueblo de Dios.


Dos familias espirituales


Hoy también existen dos familias espirituales. En el pasado se hablaba del pueblo de Israel y de los gentiles. En la actualidad, la Biblia enseña que están los hijos de Dios y aquellos que aún no han nacido de nuevo.


“Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1:12-13 (NTV)


“Todos los que viven en obediencia al Espíritu de Dios son hijos de Dios.” Romanos 8:14 (TLA)


Jesús también explicó que quienes no viven conforme a la verdad de Dios siguen otra naturaleza espiritual.


“El padre de ustedes es el diablo, y ustedes tratan de hacer lo que él quiere.” Juan 8:44 (TLA)


Cuando la apariencia engaña


A pesar de que Jacob y Raquel pertenecían a la misma familia, su relación mostró características de un yugo desigual.


Raquel, la mujer de la que Jacob se enamoró profundamente, conservaba prácticas y creencias que no estaban alineadas con la fe del Dios de Abraham.


“Ese día, mientras Labán fue a cortar la lana de sus ovejas, Raquel le robó a su padre los ídolos de la familia.” Génesis 31:17 (TLA)


Este hecho revela que Raquel mantenía costumbres idólatras.


Rasgos que revelaban un yugo desigual


La Biblia también muestra actitudes en la vida de Raquel que reflejan una diferencia espiritual profunda con Jacob.

  • Idolatría y robo


“Pero si alguno de los que aquí están tiene tus dioses, ¡que muera!” Génesis 31:32 (DHH94I)


Jacob desconocía que Raquel había robado los ídolos de su padre.

  • Mentira


“Raquel había tomado los ídolos y los había escondido en la montura de su camello… y dijo: ‘Perdone, mi señor, es que estoy con mi período menstrual’.” Génesis 31:34-35 (NTV)

  • Celos


“Cuando Raquel vio que no podía darle hijos a Jacob, tuvo celos de su hermana.” Génesis 30:1-2 (NTV)

  • Contienda


“Raquel dijo: ‘He luchado mucho con mi hermana, ¡y estoy ganando!’.” Génesis 30:8 (NTV)


Estas actitudes revelan que, aunque Raquel pertenecía a la misma familia, su corazón y sus prácticas no estaban alineados con los principios espirituales de Jacob.


La dirección de Dios es indispensable


Este ejemplo nos enseña que elegir pareja no depende únicamente de que la otra persona sea cristiana o asista a la iglesia. Existen otros factores importantes que deben ser considerados: el carácter, las convicciones, la vida espiritual y, sobre todo, la dirección de Dios.


Cuando Dios guía una relación, esa unión trae bendición y propósito.


“Encontrar una buena esposa es encontrar el bien, pues eso muestra que el Señor está contento contigo.” Proverbios 18:22 (PDT)

 


Principio o enseñanza principal


Dios establece que para caminar juntos debe existir acuerdo espiritual.

 


Conclusión


El hecho de que una persona asista a la iglesia o se identifique como cristiana no significa automáticamente que sea la persona correcta para ti. El yugo desigual también puede existir dentro de la iglesia cuando dos personas no comparten el mismo espíritu, las mismas convicciones ni la misma dirección espiritual.


Por eso, antes de tomar decisiones importantes en el área sentimental, es necesario buscar la dirección de Dios. Solo Él conoce el corazón de las personas y sabe cuál es la relación que verdaderamente conducirá a una vida de bendición y propósito.

 

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Yugo desigual3 / 7