Atrás

EL PROCESO COMIENZA CON LA PALABRA

 

Cuando Dios nos da una promesa, muchas veces esperamos verla cumplida de inmediato. Sin embargo, al no observar cambios visibles, es fácil pensar que nada está ocurriendo o que Dios ha guardado silencio.


La Biblia enseña una realidad diferente: muchas de las obras de Dios comienzan mucho antes de que nuestros ojos puedan verlas. Él es soberano y tiene poder para actuar instantáneamente, pero con frecuencia decide obrar a través de procesos que cumplen un propósito perfecto.


Comprender esto cambia la forma en que enfrentamos la espera, porque aprendemos que el silencio aparente no significa inactividad, sino que Dios ya está moviendo lo necesario para cumplir lo que prometió.

 

¿Qué enseña la Biblia acerca de los procesos que comienzan cuando Dios da una palabra?


Cuando Dios habla, el proceso comienza


En Egipto, durante la plaga de las langostas, Dios pudo haber hecho aparecer millones de ellas en un solo instante. Sin embargo, decidió hacerlo de otra manera.


“Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y al venir la mañana, el viento oriental había traído la langosta.” Éxodo 10:13 RVR1960


Observemos el proceso: Primero Dios dio la instrucción, luego Moisés obedeció, después comenzó a soplar un viento durante todo el día y toda la noche. Solo al amanecer apareció el resultado.


Las langostas no llegaron inmediatamente; fueron traídas por un viento que Dios había enviado mucho antes de que el pueblo pudiera ver el cumplimiento de su palabra.


Así ocurre muchas veces con nosotros. Desde el momento en que Dios habla, su plan ya comenzó a ponerse en marcha, aunque todavía no podamos percibirlo.


Hay vientos que no vemos, pero ya están obrando


El viento fue indispensable para traer aquello que Dios había determinado enviar. Nadie podía verlo, pero todos podían experimentar sus efectos.


Jesús utilizó precisamente el viento para explicar cómo obra Dios:


“El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Juan 3:8 RVR1960


Hay momentos en que parece que Dios no está haciendo nada; sin embargo, mientras nosotros vemos silencio, Él ya está moviendo circunstancias, preparando personas, abriendo caminos, cerrando puertas y ordenando acontecimientos que más adelante comprenderemos.


La fe consiste precisamente en confiar en esa obra invisible.


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1 RVR1960


Este mismo principio vuelve a aparecer cuando Dios abrió el Mar Rojo. Antes de que el pueblo viera el milagro, Dios ya había comenzado a obrar.


“Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” Éxodo 14:21 RVR1960


Muchas veces recordamos el mar abierto, pero pasamos por alto el proceso invisible que ocurrió durante toda la noche. Mientras Israel esperaba, el viento estaba preparando el camino. Así también ocurre con nosotros: antes de que podamos ver el cumplimiento de la promesa, Dios ya está moviendo aquello que nuestros ojos todavía no alcanzan a percibir.


Dios muchas veces obra por procesos y no de manera inmediata


La soberanía de Dios le permite hacer todas las cosas instantáneamente. Sin embargo, muchas veces decide actuar paso a paso.


Cuando Israel iba a entrar en la tierra prometida, Dios explicó por qué no expulsaría inmediatamente a todos sus habitantes:


“No los echaré de delante de ti en un solo año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.” Éxodo 23:29-30 RVR1960


Dios veía algo que Israel no podía ver. Si toda la tierra quedaba vacía de inmediato, los animales salvajes la ocuparían y terminarían convirtiéndose en un peligro para su propio pueblo.


El proceso no existía porque Dios fuera incapaz de actuar rápidamente, sino porque conocía las consecuencias que un cambio inmediato produciría.


Así como ocurrió con Israel, muchas veces Dios tampoco cumple sus promesas de manera instantánea. No porque carezca de poder para hacerlo, sino porque está ordenando cuidadosamente cada detalle. Él conoce aquello que nosotros ignoramos y ve las consecuencias que no alcanzamos a prever. Por eso, cuando Dios decide obrar por procesos, siempre lo hace guiado por su sabiduría y nunca por falta de poder.


Mientras esperas, Dios sigue obrando


Muchas veces pensamos que el proceso se detuvo porque no vemos cambios visibles. Sin embargo, la Biblia muestra que Dios nunca deja inconclusa la obra que comienza. Aunque nuestros ojos no perciban movimiento, Él continúa dirigiendo cada acontecimiento hacia el cumplimiento de su propósito.


José pasó años como esclavo y luego como prisionero antes de llegar al palacio. Durante ese tiempo parecía que las promesas de Dios estaban cada vez más lejos de cumplirse. Sin embargo, cada etapa estaba preparando el momento exacto para su exaltación.


“Mas Jehová estaba con José y le extendió su misericordia...” Génesis 39:21 RVR1960


Del mismo modo, David fue ungido como rey muchos años antes de sentarse en el trono. La promesa fue inmediata, pero su cumplimiento atravesó un largo proceso de formación.


“Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David.” 1 Samuel 16:13 RVR1960


Esto nos enseña que el tiempo entre la promesa y su cumplimiento no es un tiempo perdido; es el tiempo en que Dios prepara las circunstancias para que, cuando llegue el momento, todo ocurra conforme a su perfecta voluntad.


La palabra de Dios nunca queda detenida


Cuando Dios habla, su palabra comienza inmediatamente a cumplir aquello para lo cual fue enviada.


“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Isaías 55:11 RVR1960


Quizá hoy todavía no ves la respuesta, quizá parece que nada ha cambiado, quizá el viento todavía sigue soplando, pero eso no significa que Dios haya olvidado lo que prometió, significa que el proceso ya comenzó.


Principio bíblico


Cuando Dios da una palabra, comienza una obra invisible que prepara el cumplimiento de su voluntad, aunque nuestros ojos todavía no puedan verla.


Conclusión


La Biblia enseña que Dios puede actuar instantáneamente, pero muchas veces decide hacerlo mediante procesos porque su propósito no es solamente producir un resultado, sino llevar a cabo su perfecta voluntad en el momento indicado.


Mientras nosotros vemos espera, Dios ve preparación; mientras nosotros vemos silencio, Él está moviendo circunstancias que todavía permanecen ocultas a nuestros ojos.


No permitas que el aparente silencio te robe la esperanza. Aunque todavía no lo percibas, desde el momento en que Dios habló, el proceso ya comenzó. Él ya está moviendo personas, circunstancias, tiempos y caminos para cumplir exactamente aquello que determinó hacer. Porque cuando Dios da una palabra, nada permanece inmóvil, aunque por un tiempo parezca que todo sigue igual.

1
Procesos4 / 4
Inicio
Fin