LO BUENO TAMBIÉN SE SUELTA
Quedarte en lo seguro puede costarte lo extraordinario
Introducción del tema
Muchas personas creen que avanzar en la dirección de Dios siempre implica dejar lo malo. Pero hay momentos en los que el verdadero desafío no es soltar lo incorrecto, sino soltar lo bueno.
Porque para ir a un nuevo lugar, necesitas dejar el lugar en el que estás. Y muchas veces, el lugar actual no es malo, es simplemente limitado para lo que Dios quiere hacer después.
¿Qué enseña la Biblia sobre soltar lo bueno para avanzar hacia lo mejor de Dios?
1. Dios te pedirá salir de lo cómodo para guiarte a lo nuevo
“Deja tu tierra… y vete al lugar que te mostraré…” Génesis 12:1 RVR1960
Avanzar en la dirección de Dios casi siempre implica incomodidad. Salir de lo conocido, de lo seguro y de lo predecible.
Ejemplo bíblico:
Dios no le pidió a Abraham dejar algo malo ni fácil, sino salir de:
- Lo cómodo (su tierra)
- Lo conocido y cercano (su parentela)
- Lo suyo (la casa de su padre)
En esa decisión incómoda comenzó la promesa.
- Lo cómodo no siempre es correcto.
- Lo seguro no siempre es propósito.
2. El mayor estancamiento ocurre entre lo bueno y lo mejor
Es fácil identificar lo malo y evitarlo, pero no siempre es fácil dejar algo bueno para ir por algo mejor.
“El que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.” Santiago 4:17 RVR1960
Aquí no se trata de hacer algo malo, sino de no avanzar hacia lo mejor sabiendo que debes hacerlo.
Ejemplo bíblico:
El joven rico (Mateo 19) no estaba haciendo cosas malas, pero no pudo soltar lo que tenía para seguir a Jesús. Se quedó en lo bueno, y perdió lo mejor.
No todo lo que te detiene es malo, a veces es algo bueno que ya cumplió su propósito.
3. Dios usa temporadas: no todo lo que recibes es para siempre
Hay cosas que Dios te dio que fueron necesarias en una etapa, pero no están diseñadas para acompañarte toda la vida.
“Te enseñaré el camino en que debes andar…” Salmos 32:8 RVR1960
Ejemplo bíblico:
El maná que Dios le dio al pueblo de Israel en el desierto era provisión diaria, pero cuando entraron a la tierra prometida, dejó de caer (Josué 5:12). No porque fuera malo, sino porque ya había cumplido su propósito.
- Lo que fue bendición en una etapa puede convertirse en límite en otra.
- Aferrarte a una temporada puede impedirte entrar a la siguiente.
4. Para recibir lo nuevo, debes soltar lo que ya llena tus manos
Dios no llena lo que ya está lleno.
“…me olvido de lo que queda atrás y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante…” Filipenses 3:13-14
No puedes sostener algo nuevo si tus manos están ocupadas con lo anterior.
Ejemplo bíblico:
Eliseo, cuando fue llamado por Elías, no sólo aceptó el llamado, quemó sus arados y sacrificó sus bueyes (1 Reyes 19:19-21). Soltó completamente su pasado para no tener a qué volver.
- Soltar no es perder, es hacer espacio.
- Dios no añade sobre lo que no estás dispuesto a dejar.
5. Dios probará si confías en Él más que en lo que te dio
A veces, Dios mismo te pedirá soltar algo que Él te entregó.
“…toma a tu hijo… y entrégalo…” Génesis 22:2 RVR1960
Ejemplo bíblico:
Abraham tuvo que estar dispuesto a entregar a Isaac, la promesa que había esperado por años. No porque Dios quisiera quitárselo, sino para probar si confiaba más en Dios que en la bendición.
Dios no compite con lo que te dio, pero tampoco permitirá que ames más la bendición que al dador.
6. Debes aprender a discernir y quedarte con lo correcto
“Examinadlo todo y quédense con lo bueno.” 1 Tesalonicenses 5:21 RVR1960
Debes desarrollar la capacidad de reconocer lo útil incluso en medio de situaciones o experiencias imperfectas.
El problema no es lo que viviste, es no saber filtrar lo que debes conservar y lo que debes soltar.
Principio bíblico
Para avanzar en la dirección de Dios, debes estar dispuesto a soltar incluso lo bueno cuando Él te está guiando hacia algo mejor.
Conclusión final
No todo lo que debes soltar es malo, pero todo lo que no sueltas cuando Dios te lo pide, se convierte en un obstáculo.
Quedarte en lo seguro puede costarte lo extraordinario.
Dios ya tiene preparado lo siguiente, pero la pregunta es: ¿estás dispuesto a soltar lo que hoy tienes para recibir lo que Él quiere darte?