LA SABIDURÍA COMO TESORO QUE PROTEGE Y GUIA
“Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabiduría a los rectos;” Proverbios 2: 1-7
En textos pasados hablando de la sabiduría y el llamado que cada día nos hace, para vivir bajo su dirección en este texto nos relata las ventajas de aceptarla, tomarla y dejarse guiar por ella.
Busca en ella tesoros con la misma pasión con la que buscarías dinero, como si fuese un tesoro escondido, así llegarás a entender y conocer a Dios. Solo Él puede hacerte sabio y verdadero conocimiento (V. 6).
Conocer a Dios es comprender sus planes, su palabra, sus promesas y lo que él quiere y espera de cada uno de nosotros. Y cuando conoces todo esto aprendes a vivir en obediencia a Dios y andar con sabiduría.
Obedecer a Dios es agradarle lo cual te hará llevar una vida honrada y fundamentada en sus principios. Dios es la fuente de todo conocimiento verdadero, la sabiduría humana es limitada y necesitamos de él para poder discernir y conocer su voluntad.
Ser sabio no es solo saber cosas, sino vivir rectamente. Vivir con integridad te hace prudente.
Ser sabio es acatar humildemente las órdenes de las autoridades, como por ejemplo señalizaciones de tránsito, las cuales están diseñadas para protegernos y mantener el orden. De la misma manera, Dios nos da instrucciones y principios en su palabra para guardarnos del peligro y guiarnos por el camino correcto.
Así como obedecer una señal de tránsito puede salvar una vida, acatar la dirección de Dios demuestra humildad, prudencia y verdadera sabiduría.
Vivir con integridad no es solo conocer lo bueno,sino ponerlo en práctica, confiando en que sus mandatos buscan nuestro bienestar.
Mientras escribía estas palabras, presencié un accidente entre un carro y una moto. Uno de los conductores siguió su impulso, hizo un giro indebido y terminó causando el choque.
Eso me recordó que nuestras decisiones nunca nos afectan solo a nosotros. Cuando ignoramos la guía de Dios, las consecuencias también alcanzan a quienes amamos: familia, amigos y personas a nuestro alrededor. Pero cuando elegimos Su sabiduría, no solo protegemos nuestra vida, también bendecimos a otros.
Muchos dirán: “Cualquier persona razonable sabe que eso no se debe hacer”, y pensarían que es obvio evitar tal imprudencia. Pero saberlo no siempre significa vivirlo. Así también pasa en nuestra vida espiritual: Conocemos los principios de Dios, pero en momentos de impulso los ignoramos, creyendo que no habrá consecuencias.
La verdadera sabiduría no es solo entender las reglas, sino humildemente obedecerlas, aun cuando nadie esté mirando. La integridad es seguir el camino correcto, incluso cuando parece mas facil o rapido tomar un atajo.
La sabiduría nos aparta del mal. Nos protege de caminos perversos y de malas influencias que podrían alejarnos de Dios. Nos ayuda a identificar lo que parece atractivo pero conduce a la destrucción.
Aplicación
Hoy decide buscar la sabiduría de Dios como tu mayor tesoro. Aparta un tiempo diario para orar, leer su palabra y obedecer lo que Él te muestre, aun en las decisiones pequeñas. Antes de actuar por impulso, pregúntate: ¿Esto honra a Dios? ¿Esto refleja sabiduría o solo emoción del momento?
La verdadera sabiduría se demuestra cuando eliges hacer lo correcto aunque nadie te vea y aunque parezca más difícil.
Haz de la obediencia un hábito, no una opción. Allí encontrarás protección, dirección y paz.