ANTES DE CAER, EL CORAZÓN SE DESVIÓ
En los versículos anteriores, Salomón relata la historia de un joven falto de entendimiento que poco a poco se dejó seducir por la mujer infiel. El joven no cayó de un momento a otro; primero permitió que su corazón se desviara, escuchó palabras persuasivas y terminó caminando voluntariamente hacia su destrucción, creyendo que iba hacia el placer.
A través de esta historia, la palabra nos muestra cómo actúa el pecado: seduce lentamente, adormece la conciencia y hace creer que no habrá consecuencias, cuando en realidad conduce a la muerte espiritual.
El problema nunca comienza en el acto final; comienza cuando el corazón deja de vigilar y la mente empieza a alimentar lo incorrecto.
Por eso, después de mostrar el peligro de ese camino, el escritor hace una advertencia directa:
"Con palabras persuasivas lo convenció; con halagos de sus labios lo sedujo. Y él enseguida fue tras ella, como el buey que va camino al matadero;" - Proverbio 21 - 22 NVI
El pecado anestesia la conciencia, endulza los sentidos y adormece el espíritu hasta llevar a la muerte espiritual. La caída no es rápida; el joven camina voluntariamente hacia su destrucción, creyendo que va hacia el placer.
“Como pájaro que vuela contra la red sin saber que perderá la vida” - Proverbios 23 NVI
El pecado roba la libertad, y lo que prometía placer termina siendo una prisión.
La verdadera batalla está en la mente y el corazón, más no en el acto final. Por eso la palabra nos dice claramente: “No pienses en ella”.
La “mujer infiel” es todo aquello que busca seducir tu corazón lejos de Dios: placer, orgullo, vanidad, poder o cualquier cosa que te haga olvidar su voz.
Pero quien guarda la sabiduría y vive cerca de la palabra no caerá, porque la luz dentro de él es más fuerte que la oscuridad que lo rodea.
"Así que, hijo mío, escúchame; presta atención a mis palabras. No desvíes tu corazón hacia sus sendas ni te extravíes por sus caminos, pues muchos han muerto por su causa;" - Proverbios 24 - 26 NVI
Esta palabra nos invita y nos enseña a cuidar el corazón, porque es allí donde nacen nuestras decisiones.
Muchas veces llegan a nuestra mente pensamientos impuros, negativos o incorrectos, pero el pensamiento que llega no te define. Lo que realmente nos identifica es lo que decidimos aceptar en el corazón.
Por ejemplo, estás hablando con alguien y de repente surge el deseo de mentir. Ese pensamiento puede llegar como un dardo del enemigo, pero tenemos la oportunidad de rechazarlo y escoger la verdad. El hecho de que haya llegado a tu mente no te convierte en mentiroso, porque decidiste no aceptar ese pensamiento y actuar correctamente.
De la misma manera, puedes ver a una persona y sentir un deseo incorrecto. En ese momento puedes reprender ese pensamiento y salir en victoria. Pero cuando lo aceptas, lo alimentas y lo deseas en tu corazón, entonces ya hay pecado, porque las caídas comienzan primero en el corazón.
No todo lo que atrae es bueno para nuestra vida espiritual. Por eso debemos aprender a discernir y cuidar lo que dejamos permanecer en nuestra mente.
- Un pensamiento de odio debe ser contrarrestado con amor.
- Un pensamiento de rendirse debe ser vencido con valentía y fe.
- Un pensamiento de mentira debe ser reemplazado por la verdad.
La batalla muchas veces comienza en la mente, pero la victoria también nace cuando decidimos llevar nuestros pensamientos a la obediencia y escoger lo correcto delante de Dios.
Aplicación
No alimentes pensamientos que quieran alejarte de Dios. Apenas lleguen a tu mente, recházalos y reemplázalos por la verdad de la palabra.
Si algo quiere seducir tu corazón, recuerda que nada vale más que la presencia de Dios.
Cuida lo que entra a tu mente y a tu corazón, porque las decisiones que aceptas hoy definirán el camino que caminarás mañana.
Permanece cerca de Dios y de su palabra, porque quien vive en la luz no caerá en la oscuridad.