DIOS NO OCULTA SU SABIDURÍA
"Toma su puesto en las alturas, a la vera del camino y en las encrucijadas. Junto a las puertas que dan a la ciudad, a la entrada misma, grita con fuerza." Proverbios 8:2-3 NVI
La sabiduría se presenta en los caminos de la ciudad. No se limita a los lugares que solemos considerar espirituales, como templos, aulas de estudio o espacios de enseñanza religiosa. Ella se expone públicamente, disponible para todo aquel que esté dispuesto a escuchar. Dios no ha escondido su verdad; la ha colocado al alcance de quienes desean encontrarla.
El comentarista bíblico Adam Clarke destacó que la sabiduría se presenta públicamente porque muchas personas nunca acudirán a los lugares tradicionales de instrucción. Por eso, la verdad debe salir a su encuentro allí donde se encuentran. Este principio también se refleja en la proclamación del evangelio. El mensaje de Dios no está destinado a permanecer dentro de cuatro paredes, sino a alcanzar a las personas en medio de su vida cotidiana.
Tomemos nota de esta enseñanza. Siempre hay alguien en algún lugar a través de quien Dios nos habla. A veces lo hace mediante palabras que nos exhortan, enseñan o corrigen. Otras veces, lo hace a través de acciones que reflejan el carácter de Cristo: una muestra de amor, un acto de servicio, una palabra de ánimo o un testimonio de fidelidad.
La voz de la sabiduría sigue resonando hoy en las encrucijadas de la vida, esos momentos en los que debemos decidir qué camino seguir. La pregunta no es si Dios está hablando, sino si estamos atentos para escuchar. Muchas veces el mensaje que necesitamos no llega desde un púlpito, sino por medio de una conversación inesperada, una circunstancia providencial o la vida de alguien que, con sus palabras y acciones, anuncia la verdad de Dios. En cada decisión importante, Dios sigue ofreciendo dirección a quienes buscan su sabiduría.
APLICACIÓN
Durante esta semana, presta atención a las maneras en que Dios puede estar hablándote. No limites su voz únicamente a los momentos de culto o estudio bíblico. Escucha con atención los consejos sabios, observa los ejemplos piadosos que Dios coloca a tu alrededor y permanece sensible a la dirección de su Palabra.
Asimismo, pregúntate si tú también estás siendo una voz de sabiduría para otros. Quizás Dios quiera usar una palabra de ánimo, un acto de amor o tu propio testimonio para alcanzar a alguien que hoy se encuentra en una encrucijada. La sabiduría sigue clamando en los caminos; procura no solo escucharla, sino también ser un instrumento para que otros la escuchen.