ARRAIGADOS O ARRASTRADOS
“Hijo mío, presta atención a mi sabiduría; inclina tu oído a mi inteligencia, para que guardes la discreción y tus labios conserven el conocimiento.” Proverbios 5:1–2
Dios inicia Proverbios 5 con una advertencia clave: antes de hablar del pecado, llama a escuchar la sabiduría. Porque no se cae de un momento a otro; primero se deja de oír la voz de Dios, luego se pierde la discreción, y finalmente se toma decisiones sin discernimiento.
Cuando una persona deja de prestar atención a la sabiduría de Dios, su vida comienza a parecerse a una "bola del desierto": sin raíz firme, sin dirección clara, movida por cualquier viento que pase. No avanza por convicción, sino por impulso; no decide, solo reacciona.
En Proverbios 5, la figura de la mujer adúltera representa más que un pecado específico, representa el engaño, la voz que promete satisfacción rápida, palabras dulces y caminos fáciles, pero que termina alejando el corazón de Dios. El problema no es solo escuchar esa voz, sino no tener la discreción suficiente para discernirla.
Este tipo de personas son completamente inestables, como las tumbleweeds o bolas del desierto que se mueven en la dirección del viento. No tienen raíz firme ni dirección propia, y su rumbo depende de las corrientes de aire que los arrastran.
“Así ya no seremos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y las artimañas de quienes emplean métodos engañosos.” Efesios 4:14
Las bolas del desierto no solo se mueven sin rumbo; mientras ruedan, van dejando semillas a su paso. De la misma manera, una vida sin sabiduría no solo se daña a sí misma, sino que también siembra confusión, tropiezo y pecado en otros. La falta de discreción personal termina afectando a quienes nos rodean.
Por eso la Palabra nos llama a permanecer arraigados en Dios y en su verdad, para no ser movidos por cualquier viento de engaño, sino ser árboles firmes que den buen fruto y bendición a quienes nos rodean y si alguna semilla de estas cae cerca nuestro debemos discernirla y no permitir que germine en nuestras vidas y corazones.
Más bien con fortaleza del Espíritu Santo, arrancamos de raíz lo que no viene de Dios y cultivamos la buena semilla de su Palabra, para que nuestras vidas reflejen estabilidad, fidelidad y verdad en medio de un mundo lleno de inconstancia y seducción del enemigo queriendo llevarte a lo que no edifica o agrada a Dios para robar tu bendición y ver tu vida y alma fracasar y frustrar el plan de Dios.
Este tipo de personas solo piensan en sí misma y buscan su beneficio y lo hacen bajo sus propias decisiones sin tomar en cuenta el consejo o voluntad de Dios. Solo viven para ellos y por ellos, su camino está marcado por el egoísmo y la autosuficiencia, y al igual que las bolas del desierto que se deja llevar por el viento, terminan sin dirección, sin raíces y sin fruto verdadero. Y la palabra nos recuerda que vivir de esta manera no solo trae ruina personal, sino que también influye negativamente en quienes los rodean.
Dios nos llama a no vivir conforme a nuestros deseos ni inclinaciones, sino a permanecer firmes en su verdad, guiados por su Espíritu y buscando siempre el bien común y la gloria de nuestro Señor. Él nos invita a beber de nuestra propia cisterna” (es decir, disfrutar de lo que Él nos da en su diseño, su voluntad y sus bendiciones), en lugar de buscar fuera de Él lo que creemos que nos falta:
“Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo.” Proverbios 5:15
Aplicación:
No te dejes llevar por cualquier viento; tú puedes decidir hacia dónde vas.
- Escucha más de lo que hablas.
- Desarrolla tu discernimiento.
- No dejes que tus decisiones sean influenciadas por "vientos de enseñanza" que no estan arraigados en Cristo.
- Arraiga tu vida en Dios.
- Se ejemplo para otros.