AUTORIDAD QUE SIRVE
El líder no es solo el que va delante, sino el que ayuda a otros a avanzar.
"Así que les digo a ustedes, reyes y líderes de la tierra, despierten y escuchen mi consejo. ¡Obedezcan al SEÑOR con temor y respeto! Adórenlo con fervor". Salmos 2:10-11 PDT
Cuándo la Biblia habla de reyes se refiere a los gobernantes, y cuando habla de líderes, se refiere a todos aquellos que tienen algún tipo de influencia en las personas, influencia espiritual o cargos de autoridad.
Este tipo de personas tienen mayor autoridad, pero muchas veces usamos esa autoridad que el Señor nos da para imponer nuestra voluntad en otros, para tratar de que nuestra opinión o nuestro criterio personal prevalezca frente al de los demás.
Muchos usan la autoridad que Dios les ha permitido tener (ya sea espiritual, laboral o en cualquier otra área), para buscar reconocimiento personal. Sin embargo, la verdadera autoridad no fue dada para exaltarnos, sino para servir, abrir camino y guiar a quienes vienen detrás, ayudándoles a evitar errores que nosotros cometimos y enseñándoles a hacer las cosas de una mejor manera.
Ser líder o tener una posición de autoridad no significa poseer todo el conocimiento; al contrario, mientras mayor es la responsabilidad, mayor debe ser también el compromiso de seguir aprendiendo, creciendo y mejorando cada día para poder guiar correctamente a otros.
En este pasaje, el Señor incita a líderes y gobernantes, a que se mantengan despiertos, a que escuchemos su consejo, a que sigamos aprendiendo.
Tener un cargo, tener autoridad o influencia no debe jamás desplazar nuestra adoración a Dios, no debe nunca interponerse en el acto de mantenernos humildes delante de nuestro Dios.
"Demuestren que son leales a su hijo para que no tenga motivos de enojo. Si no lo hacen, estarán perdidos. Cambien pronto de actitud y evitarán así su cólera. Afortunados todos los que buscan protección de Dios." Salmos 2:12 PDT
El consejo de Dios es que nos refugiemos en Él y aprendamos de su Hijo. Que seamos leales y fieles en cumplir su voluntad, la cual es que cada día nos parezcamos más al varón perfecto: Jesucristo. Que caminemos, pensemos, hablemos y vivamos como Él lo hizo cuando estuvo en la tierra, porque es nuestro mayor ejemplo y el modelo que debemos imitar.
Si decidimos vivir lejos de Él, permanecer distantes o ignorar su camino, estaremos perdidos, porque solo por medio de Cristo recibimos la salvación que Dios nos ofrece.
Hagamos realidad aquello que dice el himno de mi país, Colombia, y que también se ha convertido en una de mis metas: ayudar a muchos a que puedan: “…comprender las palabras del que murió en la cruz.”
Aplicación
Examinémos cómo estamos ejerciendo la autoridad que Dios nos ha permitido tener. Si somos líderes en casa, en la iglesia, en el trabajo o en cualquier área, preguntémonos:
- ¿Estoy usando mi influencia para imponer mi voluntad o para guiar con el ejemplo?
- ¿Sigo buscando el consejo de Dios o creo que ya sé suficiente?
A mayor responsabilidad, mayor debe ser nuestra dependencia de Dios, nuestra humildad y nuestro compromiso de parecernos a Cristo. No basta con dirigir; debemos obedecer primero. No basta con enseñar; Debemos aprender continuamente.
Hoy decide refugiarte en Dios, escuchar su consejo y liderar como Jesús: con temor reverente, servicio y fidelidad.