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La mediocridad nace del conformismo, y el conformismo no refleja el carácter de Dios. Cuando Dios promete, él no lo hace a medias ni con limitaciones humanas. su obrar va más allá de lo que parece posible.


La historia de Abraham nos enseña que Dios cumple sus promesas aun cuando las circunstancias parecen imposibles.
Abraham recibió la promesa de una descendencia numerosa cuando él ya era anciano y Sara era estéril.


“Y era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.” 
Génesis 17:1 (RVR1960)


“Y te multiplicaré en gran manera, y de ti vendrán reyes.”
Génesis 17:6 (RVR1960)


Dios cumplió su palabra y dio a Abraham el hijo prometido, Isaac, cuando humanamente ya no había esperanza.


“Visitó Jehová a Sara, como había dicho… y Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez.”
Génesis 21:1–2 (RVR1960)


Tras la muerte de Sara, Abraham pudo haber pensado que la promesa de Dios ya se había completado. Sin embargo, Dios no es limitado ni da en pequeñas medidas. Aun en edad avanzada, Abraham volvió a casarse y tuvo más hijos.


“Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura; la cual le dio a luz a Zimrán, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.”
Génesis 25:1–2 (RVR1960)


Esto nos revela que Dios no solo cumple lo que promete, sino que sobreabunda. Él no obra según nuestra edad, fuerza o circunstancias, sino conforme a su poder y propósito.


“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia…” 
2 Corintios 9:8 (RVR1960)


Dios nos llama a confiar en él sin conformarnos con lo mínimo. La fe verdadera cree que Dios siempre puede hacer más de lo que imaginamos.


“Porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:18 (RVR1960)

 

 

Oración

Señor, líbrame del conformismo y de una fe limitada. Ayúdame a creer en tu poder y a confiar en que tú no haces las cosas a medias, sino conforme a tu perfecta voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.