“Porque por fe andamos, no por vista.” 2 Corintios 5:7 (RVR1960)
Hay momentos en los que nuestros ojos ven oportunidades claras, puertas abiertas y escenarios favorables. Pero no todo lo que parece listo, está completamente listo en el tiempo de Dios.
Dice la Escritura que:
“Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.” Génesis 8:13 (RVR1960)
Noé vio la tierra seca. Sus ojos confirmaban que podía salir. Sin embargo, no salió. ¿Por qué? Porque su confianza no estaba en lo que veía, sino en la voz que obedecía.
La Biblia continúa diciendo:
“Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra. Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos…” Génesis 8:14–16 (RVR1960)
Habían pasado 57 días desde que vio la tierra seca. Noé esperó hasta que Dios habló.
- Lo que parecía seco no estaba completamente seco.
- Lo que parecía listo aún necesitaba tiempo.
- Y la bendición estaba atada a la orden divina.
Dios no solo le dijo “sal”, también le dio propósito y respaldo:
“Saca contigo todos los animales… y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.” Génesis 8:17 (RVR1960)
Si Noé hubiera salido cuando sus ojos lo aprobaron, habría salido sin la palabra que lo enviaba y sin la bendición que lo acompañaba.
Hoy muchos están iniciando proyectos, relaciones y emprendimientos porque “la tierra parece seca”. Todo luce favorable. Todo parece correcto. Pero Dios dice: “Espera mi voz.” Porque solo Él sabe cuándo está completamente listo el terreno. Y cuando Él envía, también bendice.
Seamos como Noé:
-
Que no nos mueva la apariencia, sino la dirección.
-
Que no nos impulse la emoción, sino la obediencia.
-
Que no salgamos hasta escuchar de Dios: “Sal.”
Oración
Señor, enséñame a esperar tu voz por encima de lo que mis ojos ven. Dame paciencia para no adelantarme y sensibilidad para obedecerte en el momento exacto. No quiero solo oportunidades; quiero tu dirección y tu bendición. En el nombre de Jesús. Amén.