Al final de cada proceso, Dios nos muestra cuán necesario era atravesarlo. La Biblia representa las temporadas de dificultad como un "desierto", y en ellas Dios nos enseña siempre el mismo camino: la fe y la obediencia.
"Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová." Génesis 26:12, RVR1960
En medio de la crisis y un entorno adverso, la bendición de Dios se manifiesta con más claridad. Ella no depende de las circunstancias externas para prosperarte, sino de tu obediencia a su voz.
A veces cometemos errores graves al decidir según el momento, el entorno o el miedo. Como cristianos debemos dejarnos guiar por el Espíritu Santo y no por la situación, sea esta económica o de cualquier otra naturaleza.
La presencia de Dios convierte la escasez en abundancia, porque donde Él está, la gracia y la bendición siguen a quien le pertenece. Nadie siembra en tierra seca, porque la lógica dice que la semilla morirá. Pero la fe no opera bajo la lógica humana, sino bajo la palabra divina.
Dios pone a prueba en el desierto esa misma fe que sembró Isaac
La Biblia enseña que el desierto no es un lugar de castigo, sino un espacio de prueba, intimidad y preparación, donde Dios forma el carácter, quita la autosuficiencia y habla al corazón de su pueblo antes de llevarlo a su propósito:
"Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre." Deuteronomio 8:2-3, RVR1960
"Por tanto, he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón." Oseas 2:14, RVR1960
El desierto es un sitio seco, inhóspito, solitario y peligroso. Aquí no existen distracciones, ni comodidades, ni recursos humanos: es el lugar donde aprendemos a depender únicamente de la provisión y la palabra de Dios.
"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo." Mateo 4:1, RVR1960
Las grandes victorias espirituales, o las asignaciones divinas, suelen ir precedidas por periodos de prueba profunda. Jesús debía demostrar que su obediencia al Padre era absoluta antes de comenzar su ministerio. Él experimentó la debilidad humana (hambre, soledad) para poder compadecerse de nosotros (Hebreos 4:15).
REFLEXIÓN
Si hoy atraviesas el desierto en alguna área de tu vida, recuerda esto: tu futuro no lo determina el desierto, lo determina el Dios que camina contigo. No guardes tu semilla por miedo a la escasez. Actúa en fe, camina en obediencia y prepárate, porque la gracia de Dios cambiará tu temporada y hará brotar abundancia en el lugar que menos esperas.
ORACIÓN
Dios mío, en este desierto que estoy atravesando ahora, te pido que sensibilices mi corazón y ayudes a escuchar tu voz y seguir tu dirección para sembrar donde tu quieres que lo haga aunque todavía no pueda ver la cosecha. Enséñame a confiar en lo que tu dices y no en mis circunstancias. Ayúdame a caminar en obediencia, sin retroceder, confiando que tú harás de esta una temporada de abundancia. En el nombre de Jesús, ¡Amén!