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No todo lo que parece ganancia es bendición.

 

Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes.Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram; excepto solamente lo que comieron los jóvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre, los cuales tomarán su parte. Genesis 14:21-24 RVR1960


En Génesis 14:21-24, después de la victoria, el rey de Sodoma le hace una propuesta a Abraham: quédate con los bienes, pero entrégame a las personas. Suena extraño, pero es profundamente revelador.


Porque el enemigo no está interesado en lo material,  está interesado en las personas (almas). Los bienes se recuperan, las personas sometidas, no tan fácil.


Y aquí está el engaño de muchos hoy: creen que si hay prosperidad, entonces Dios está aprobando, sin discernir que no todo lo que prospera proviene de Él.


La Escritura advierte:


“…Satanás mismo se disfraza como ángel de luz.” 2 Corintios 11:14 RVR1960


Es decir, no todo lo que luce bien, tiene un origen correcto. Abraham lo entendió. Él Podía quedarse con riquezas, aumentar su posesión, aprovechar la oportunidad, pero respondió con firmeza: "no tomaré nada".


¿Por qué? Porque no iba a permitir que alguien dijera que su bendición venía de una fuente incorrecta. Él ya sabía de dónde venía su provisión. Y aquí hay algo clave: no todo lo que puedes tomar ni todo lo que te ofrecen, debes aceptarlo. Porque hay ofertas que vienen con una intención detrás. Hay “bendiciones” que en realidad son intercambios silenciosos.


Jesús mismo enfrentó esto:


“…Todo esto te daré, si postrado me adorares.” Mateo 4:9 RVR1960


El enemigo siempre ofrece, pero nunca gratis.

 

Ahora, hay otro punto que muchos no entienden. Abraham no estaba solo. Había aliados con él, hombres que le ayudaron a pelear y vencer, pero no todos tenían su misma convicción. Y aunque Abraham decidió no tomar nada, no decidió por ellos. Les dio libertad.


Porque hay personas que Dios permite en ciertas etapas de tu vida que te ayudan, que aportan, que suman, pero no necesariamente caminan al mismo nivel espiritual que tú. Y aquí está el equilibrio: 

 

  • Puedes recibir ayuda, sin comprometer tus principios.
  • Puedes avanzar con otros, sin ceder tu convicción.

 

Y también debes entender esto: no puedes obligar a otros a vivir como tú decides vivir.


La Palabra dice:


“Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.” Romanos 14:5 RVR1960


Tú respondes por tus decisiones, no por las de los demás.

 

Reflexión

 

¿Estás aceptando cosas solo porque parecen oportunidad?

¿Estás llamando bendición a algo que en el fondo sabes que no viene de Dios?

¿Has cedido en tus principios por obtener beneficios?

 

Y también:

 

¿Estás queriendo controlar decisiones que no te corresponden?

 

Porque la verdad es esta:

 

No todo lo que suma, edifica. No todo lo que te ofrecen, te conviene.


Abraham pudo tomar, pero decidió honrar a Dios. Y eso es lo que define a un verdadero hijo: saber decir no, incluso cuando puedes decir sí.

 


Oración

 

Señor, dame discernimiento para reconocer lo que viene de ti y lo que no. Guárdame de aceptar lo que puede comprometer mi relación contigo. Afirma mis convicciones para mantenerme firme, aunque otros decidan diferente. Enséñame a depender solo de ti y a honrarte en cada decisión. En el nombre de Jesús, amén.