Atrás

 

 

 

“Porque es Dios quien los motiva a hacer el bien, y quien los ayuda a practicarlo, y lo hace porque así lo quiere.” Filipenses 2:13 TLA


Nos gusta pensar que somos buenos. Que nuestras decisiones, nuestras acciones y nuestra manera de vivir nacen de algo correcto dentro de nosotros. Pero la Biblia confronta esa idea: ni siquiera la bondad nos pertenece.


Jesús mismo lo dejó claro cuando no aceptó ser llamado “bueno”:


“—¿Por qué dices que soy bueno? Solo Dios es bueno.” Marcos 10:18 TLA


Si Cristo, siendo perfecto, apuntó al Padre como la fuente de todo lo bueno, ¿cuánto más nosotros debemos reconocer que cualquier bien en nuestra vida proviene de Dios? 


La realidad es más profunda de lo que queremos aceptar:


“Nadie es justo… nadie quiere hacer lo bueno…” Romanos 3:10–12 TLA


“El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso…” Jeremías 17:9 NTV


Esto no es para condenarte, es para ubicarte. Porque cuando no reconoces esto, comienzas a vivir engañado, creyendo que eres bueno por ti mismo, mientras tu corazón se inclina constantemente a lo contrario.


Por eso, cuando haces el bien, no es para que te gloríes, es para que reconozcas que Dios está obrando en ti


“Pues somos la obra maestra de Dios… para que hagamos las cosas buenas…” Efesios 2:10 NTV


Pero aquí está la parte que muchos ignoran: aunque Dios pone el deseo, tú decides si obedeces o no.

 

  • Dios puede impulsarte a amar, y tú decidir murmurar
  • Dios puede impulsarte a ayudar, y tú elegir ser egoísta
  • Dios puede impulsarte a decir la verdad, y tú preferir mentir.


“Mira, hoy te doy a escoger entre la vida y la muerte…” Deuteronomio 30:15–19 PDT


El problema no es que Dios no hable, es que muchas veces eliges ignorarlo. Y aún más fuerte: puedes estar haciendo cosas “buenas” con un corazón incorrecto.


“No hagan algo bueno… solo para que los demás los vean…” Mateo 6:1 PDT


Puedes servir, ayudar, predicar, aparentar, y aun así estar lejos de Dios. Porque Dios no solo mira lo que haces, mira por qué lo haces. Incluso hay quienes hablan de Cristo sin haber sido transformados.


“Algunos anuncian a Cristo… no son sinceros… pero eso no importa… lo importante es que se dé a conocer a Cristo…” Filipenses 1:15–18 PDT


Dios puede usarte, pero eso no significa que estés bien con Él.


Y aquí está la confrontación: No se trata de cuánto haces, sino de cuánto de Dios hay en tu corazón.



Reflexiona

 

  • ¿Estás reconociendo a Dios como la fuente de todo lo bueno en ti, o aún crees que es por tu propia justicia?
  • ¿Estás obedeciendo lo que Él pone en tu corazón, o estás viviendo según tus deseos?
  • ¿Estás siendo transformado, o solo estás aparentando?

 

Dios no busca gente que parezca buena, busca corazones rendidos.


Hoy no te está llamando a hacer más cosas “buenas”, te está llamando a volver a Él, a rendir tu corazón y a reconocer que sin Él no hay nada bueno en ti.

 

 

Oración


Señor, hoy reconozco que sin ti no hay nada bueno en mí. Perdóname por las veces que he creído que es por mi propia justicia y no por tu gracia. Examina mis intenciones, limpia mi corazón y enséñame a vivir en obediencia genuina. No quiero aparentar, quiero ser transformado por ti. En el nombre de Jesús. Amén.