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Hay momentos en los que Dios nos llama a actuar cuando todavía no vemos ninguna señal visible de lo que Él ha anunciado. Así ocurrió con Noé.


“Entonces Noé, sus hijos, su esposa y las esposas de sus hijos entraron al barco para escapar del diluvio. Siete días después, el diluvio comenzó a inundar la tierra.” ‭‭Génesis‬ ‭7‬:‭7‬, ‭10‬ ‭PDT‬


Dios le dijo a Noé que entrara en el arca siete días antes de que comenzara el diluvio. No había lluvia, no había inundación, no había evidencia visible… pero había una palabra. Y Noé obedeció.


“E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.” Génesis 7:5 (RVR1960)


La obediencia de Noé no comenzó cuando vio el peligro, sino cuando escuchó la instrucción. Se refugió antes de que cayera la primera gota.


Muchas veces Dios nos llama a guardarnos, a prepararnos, a ordenar nuestra vida, a tomar decisiones, a invertir, a ahorrar, a apartarnos de algo o a acercarnos más a Él. Pero como aún no vemos que “llueva”, postergamos la obediencia.


La fe verdadera actúa antes de ver.


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1 (RVR1960)


Así como Dios advirtió antes del diluvio, también ha advertido sobre los tiempos venideros. Antes del juicio, Él ofrece refugio. Antes de la tribulación, ofrece salvación. Antes del peligro, ofrece dirección.


“Venid luego, dice Jehová… si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.” Isaías 1:18 (RVR1960)


Hoy Dios sigue llamando a entrar en el “arca”, que es Cristo. A refugiarnos en Él antes de que llegue lo que ha sido determinado.


Si Dios te está pidiendo que hagas algo, aunque aún no veas resultados, no esperes a que comiencen las lluvias para obedecer. La protección está en la obediencia anticipada.

 

 

Oración


Señor, dame un corazón obediente que actúe por fe y no por vista. Ayúdame a responder a tu voz antes de que lleguen las pruebas. En el nombre de Jesús. Amén.