Atrás

 

 

 

“Y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor.” Efesios 4:2 RVC


Muchos creen que ser manso es ser débil, pero la Biblia enseña todo lo contrario. La mansedumbre no es falta de fuerza, es fuerza bajo control.


El verdadero fuerte no es el que reacciona siempre, sino el que sabe dominarse a sí mismo.

  • Ser manso es someter nuestra fuerza bajo el control de Dios
  • Ser manso es elegir no reaccionar, aun teniendo la capacidad de hacerlo

La mansedumbre es fuerza con sabiduría.


La Biblia menciona a un hombre como el más manso sobre la tierra: Moisés.


“Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.” Números 12:3 RVR1960


Pero ese mismo Moisés, antes de ser transformado, reaccionó en su fuerza:


“Entonces Moisés miró a todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba, y mató al egipcio y escondió el cuerpo en la arena.” Éxodo 2:12 NTV


Esto deja claro que la mansedumbre no es debilidad, es una fuerza que ha sido rendida a Dios. Lo mismo ocurrió con Pedro:


“Entonces Simón Pedro sacó la espada que tenía y le cortó la oreja derecha al siervo del sumo sacerdote… Jesús le dijo a Pedro: —Coloca la espada en su lugar. ¿Acaso no debo beber de la copa que el Padre me dio?” Juan 18:10-11 PDT


Pedro reaccionó, Jesús se controló. Porque no todo momento requiere fuerza, algunos requieren dominio propio. Y esto solo lo logran los verdaderamente valientes.


“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:7 NVI


Ser manso no es huir por miedo, es saber cuándo no es sabio pelear, es callar cuando podrías herir, es detenerte cuando podrías destruir., es someter tu orgullo cuando quiere reaccionar, por eso Jesús no respondió con violencia,
aunque tenía todo el poder para hacerlo. Porque la mansedumbre protege el propósito.


“»Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Solo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.” Mateo 11:12 TLA


No son los impulsivos los que avanzan, son los valientes que se dominan.


“Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad.” Proverbios 16:32 NTV


Así que no te confundas:


El que no responde, no siempre es débil, puede ser alguien que ha decidido someter su fuerza a Dios, y eso requiere más poder del que imaginas.

 

 

Oración

 

Señor, enséñame a ser manso de verdad. No débil, sino fuerte bajo Tu control. Dame dominio propio para saber cuándo callar, cuándo actuar y cuándo rendir mi voluntad a la Tuya. Que mi carácter refleje Tu sabiduría y no mis impulsos. En el nombre de Jesús Amén.