No sigas buscando afuera lo que Dios ya depositó dentro de ti.
Muchas veces oramos esperando que Dios haga algo nuevo, cuando en realidad él está esperando que activemos lo que ya puso en nuestras manos. Dios no crea vidas vacías ni propósitos incompletos; Él equipa antes de enviar y provee antes de demandar.
La escritura nos recuerda que cada uno ha recibido algo de parte de Dios, y que somos responsables de administrarlo.
“Cada uno según el don que ha recibido, ministrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” 1 Pedro 4:10 (RVR1960)
Hay momentos en los que Dios no añade algo nuevo, sino que nos llama a usar lo que ya tenemos. Así ocurrió cuando Moisés clamaba frente al mar; Dios no le dio otra herramienta, sino que lo confrontó con la falta de acción.
“Y Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.” Éxodo 14:15 (RVR1960)
Esto mismo lo vemos claramente en la historia de la viuda a quien el profeta Eliseo visitó. Ella veía lo que le faltaba: la provisión que su esposo le daba y que ya no tenía, pues él había muerto. Estaba enfocada en la deuda, en la escasez y en la amenaza de perder a sus hijos, pero no había considerado lo que aún permanecía en su casa.
“Y una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto… y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.” 2 Reyes 4:1 (RVR1960)
Entonces el profeta le hizo una pregunta clave, una pregunta que despierta fe y activa propósito:
“Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.” 2 Reyes 4:2 (RVR1960)
Ese “poco” fue suficiente cuando fue puesto en obediencia. Eliseo no le pidió que buscara algo fuera, sino que reuniera vasijas y comenzara a moverse con fe.
“Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.” 2 Reyes 4:3 (RVR1960)
Cuando ella obedeció y comenzó a actuar, Dios hizo lo sobrenatural. El aceite no se detuvo hasta que no hubo más vasijas que llenar.
“Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.” 2 Reyes 4:6 (RVR1960)
Lo que había sido ignorado se convirtió en provisión, lo que parecía insuficiente fue multiplicado, y lo que estaba dentro de su casa fue la respuesta a su crisis. Con ese aceite pagó sus deudas y vivió.
“Entonces vino ella y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede.” 2 Reyes 4:7 (RVR1960)
Así también contigo: no importa la situación en la que estés, Dios siempre deja algo en tus manos para que desde ahí comience la multiplicación. Pídele sabiduría, examina lo que tienes dentro y fuera, y da pasos de fe.
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche.” Santiago 1:5 (RVR1960)
Recuerda esto: la provisión no depende solo de lo que posees, sino del poder que Dios ya puso en ti para producir.
“Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas.” Deuteronomio 8:18 (RVR1960)
Hoy Dios no solo te llama a creer, sino a accionar. Usa lo que tienes, entrégalo a Él, y permite que lo ordinario se convierta en extraordinario en sus manos.
Oración
Señor, abre mis ojos para reconocer lo que ya has puesto en mis manos. Dame fe, sabiduría y obediencia para usarlo conforme a tu voluntad y cumplir el propósito para el cual me creaste. En el nombre de Jesús. Amén.