No todo lo que se mueve está avanzando, y no todo el que hace muchas cosas está caminando en el propósito de Dios.
Puedes estar ocupado, cansado y lleno de actividades, y aun así estar lejos de donde Dios quiere que estés.
Ese es el engaño.
Te sientes productivo, pero no estás siendo guiado. Haces, corres, decides, empiezas cosas nuevas, pero no te detienes a preguntar si Dios está en eso.
La Biblia dice: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago… prosigo a la meta…” Filipenses 3:13–14.
Pablo no solo se movía, él tenía dirección. Sabía hacia dónde iba.
Pero muchos hoy viven diferente. Se mueven sin meta, deciden sin consultar a Dios y luego llaman “proceso” a lo que en realidad es desorden.
“El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.” Proverbios 16:9
El problema es que quieres que Dios enderece lo que tú nunca le consultaste.
Hay caminos que parecen correctos, que se sienten bien, que incluso avanzan, pero no vienen de Dios.
“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” Proverbios 14:12
Aquí está la verdad: No todo lo que empiezas viene de Dios, y no todo lo que te ocupa te está acercando a tu propósito.
Puedes estar haciendo mucho y aun así estar fuera de la voluntad de Dios.
“Porque somos hechura suya, creados… para buenas obras, las cuales Dios preparó…” Efesios 2:10
No se trata de hacer lo que tú quieras para Dios, sino de caminar en lo que Él ya diseñó y preparó para ti.
Hoy Dios no te está preguntando cuánto haces, te está preguntando si estás donde Él quiere.
- ¿Estás avanzando o solo estás ocupado?
- ¿Estás obedeciendo o solo estás decidiendo?
- ¿Estás caminando en propósito o en impulso?
Porque puedes llenar tu vida de actividades y aun así estar vacío de dirección. Y lo más peligroso es esto: acostumbrarte a una vida sin propósito y llamarla “normal”.
Hoy es tiempo de detenerte, examinar tu camino y volver a Dios. No para que bendiga tus planes, sino para rendirte a los de Él. Porque si no vuelves a su dirección, seguirás avanzando, pero lejos.
Oración
Señor, hoy reconozco que no todo lo que hago viene de ti. Perdóname por moverme sin consultarte y por llenar mi vida de cosas que no me acercan a tu propósito. Examina mis caminos, endereza mis pasos y enséñame a vivir conforme a tu voluntad. Hoy vuelvo a ti y rindo mis planes para caminar en lo que tú diseñaste para mí. En el nombre de Jesús. Amén.