Atrás

 

Muchos piensan que Dios es injusto. Ven a otros prosperar, crecer, avanzar, mientras ellos sienten que tienen poco, que luchan más, que reciben menos. Y en su corazón nace una pregunta incómoda:


¿Por qué Dios le da más al que ya tiene y no al que tiene poco?


Pero la respuesta no está en la injusticia, está en la capacidad.


Jesús lo explicó claramente:


“A cada uno le dio una parte de acuerdo con lo que le era posible tomar a su cargo… Como fuiste fiel con poca cantidad, te pondré a cargo de mucho… Al que usa bien lo que se le da, se le dará más… pero al que no lo hace, se le quitará aun lo poco que tiene” Mateo 25:15, 21, 29, PDT


Dios no reparte por igualdad, Dios responde a tu capacidad de administración.


No se trata de cuánto tienes, sino de qué haces con lo que tienes.


Y aquí es donde Dios hoy te confronta y te invita a volver a la perspectiva correcta. Porque tal vez has estado mirando la vida de otros, comparándote, cuestionando, incluso sintiendo inconformidad, en lugar de evaluar tu propia fidelidad.


Pero también surge otra duda:


¿Por qué hay personas malas prosperando?


La Biblia no ignora esa realidad:


Sentí envidia al ver que los arrogantes tenían éxito… los perversos se enriquecían… pero cuando fui al templo de Dios, entendí lo que les sucederá: serán destruidos” Salmos 73:3, 17, 19, PDT


No te inquietes por la gente mala que prospera… pues los perversos serán destruidos, pero los que confían en el Señor poseerán la tierra” Salmos 37:1, 9, NTV


Lo que hoy parece éxito muchas veces es temporal. Y lo que parece retraso en tu vida puede ser proceso.


Porque cuando Dios te está formando, no te está ignorando.


“Dios corrige a todo aquel que ama… aunque duele, después produce una vida de paz y rectitud” Hebreos 12:6, 11, TLA


“Los sufrimientos de ahora no se comparan con la gloria que vendrá” Romanos 8:18 TLA


Dios no solo quiere bendecirte, quiere prepararte para sostener lo que te dará.


Por eso, volver a Dios hoy también es dejar de compararte, dejar de cuestionar su justicia y empezar a alinearte con su proceso. Es entender que lo que él le da a otro no te lo está quitando a ti. Que tener más no siempre significa estar mejor. Y que pasar por pruebas no significa que Dios se haya ido.


Dios no es injusto, es intencional. Y todo lo que permite en tu vida tiene un propósito mayor.


Si quieres más, prepárate mejor. Si estás en proceso, permanece firme.


Porque al final, Dios no recompensa la comparación, recompensa la fidelidad.

 


Oración


Señor, perdóname por compararme y cuestionar lo que haces. Ayúdame a confiar en tu proceso y a ser fiel con lo que has puesto en mis manos.


Dame sabiduría para administrar bien, paciencia para esperar y un corazón firme para no desviarme. Enséñame a entender que todo lo que haces tiene propósito. En el nombre de Jesús, amén.