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El discernimiento espiritual es la capacidad de juzgar todas las cosas a la luz de la Palabra de Dios. No se trata de inteligencia humana ni de experiencia, sino de la revelación que proviene del Espíritu Santo. Discernir es reconocer la verdad y rechazar el error, aun cuando este se presente de forma atractiva o lógica.


La Biblia es clara al enseñar que esta habilidad no nace de manera natural en el ser humano. Solo aquellos que han nacido de Dios y caminan guiados por su Espíritu pueden discernir correctamente. Sin el Espíritu Santo, el corazón permanece ciego a las cosas espirituales.


“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”
1 Corintios 2:14 (RVR1960)


El discernimiento no se adquiere por esfuerzo propio, sino por una relación viva con Dios. Cuando el Espíritu Santo habita en nosotros, Él nos guía a toda verdad y nos guarda del engaño.


“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas.”
Juan 14:26 (RVR1960)


Por eso, es necesario permanecer en comunión con Dios, en oración y en su Palabra. A medida que crecemos espiritualmente, nuestro discernimiento se afina y aprendemos a distinguir lo que viene de Dios de aquello que no proviene de Él.


“Examinadlo todo; retened lo bueno.” 1 Tesalonicenses 5:21 (RVR1960)

 

Oración

 

Señor, te pido que por medio de tu Espíritu Santo me concedas discernimiento para caminar en tu verdad, rechazar el error y agradarte en todo. En el nombre de Jesús. Amén.