Atrás

 

 

No toda ayuda es una instrucción de Dios.Suena fuerte, pero es necesario entenderlo.


Hay momentos en los que ayudar no es la prioridad, porque Dios está señalando algo más profundo. Y si no discernimos eso, podemos terminar haciendo algo “bueno” que en realidad nos aleja de lo que Él quiere.


La Palabra lo muestra claramente:


Mientras Jesús estaba a la mesa, una mujer tomó un perfume muy costoso y lo derramó sobre Él. De inmediato, algunos se indignaron:


Podía haberse vendido ese perfume… para dar el dinero a los pobres” Marcos 14:5, NVI.


Humanamente, tenían razón. Era lógico, moral y “correcto”. Pero Jesús respondió de una manera que rompe nuestra lógica:


Déjenla… Ha hecho una obra hermosa conmigo… A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán” Marcos 14:6-7, NVI.


Lo que para los hombres era un desperdicio, para Dios era adoración. Lo que parecía mala administración era obediencia perfecta en el momento correcto. Y aquí es donde Dios hoy te confronta:

  • No todo lo que parece bueno es lo que Él te está pidiendo.
  • No todo lo urgente es lo prioritario.
  • No toda necesidad es tu asignación.


Porque puedes estar haciendo muchas cosas “correctas” y aun así estar fuera del propósito de Dios. La raíz de esto muchas veces es que confiamos más en nuestra lógica que en su dirección.


Por eso la Palabra dice:


“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento” Proverbios 3:5, NTV.


Dios no se mueve por presión social, ni por lo que otros esperan de ti. Él se mueve por propósito.


“Mis pensamientos no son como los de ustedes… ni mis caminos como los suyos” Isaías 55:8, PDT.


Y tal vez hoy Dios te está llamando a volver pero no solo a “hacer más”, sino a obedecer mejor. A dejar de actuar por impulso, por emoción o por apariencia y comenzar a moverte por dirección. A soltar la necesidad de quedar bien con todos y enfocarte en agradar a Dios. Porque la verdadera obediencia no siempre será entendida por otros, pero siempre será aprobada por Él.

 

Oración


Señor, enséñame a discernir tu voluntad por encima de mi lógica. Perdóname por hacer cosas “buenas” sin preguntarte si son lo que tú quieres. Dame un corazón sensible para obedecerte en el tiempo correcto y de la manera correcta.
Que mi vida no se guíe por lo que parece correcto, sino por lo que tú has establecido. En el nombre de Jesús. Amén.