Hay bendiciones que Dios ya te dio, pero no las estás disfrutando como deberías. No porque Dios haya fallado, sino porque te has alejado de aquel que sabe cómo guiarte en ellas.
Muchas veces Dios te ha llamado, te ha hablado, ha intentado acercarse a ti, pero tú has decidido seguir distante.
Y esa distancia tiene consecuencias:
“Su maldad les ha privado de estas maravillosas bendiciones; su pecado les ha robado todas estas cosas buenas.” Jeremías 5:25 NTV
Cuando te alejas de Dios, pierdes sensibilidad espiritual, dejas de entender su voz y llega un punto donde lo que Él dice empieza a incomodarte. Ya no lo ves como guía, sino como molestia.
“Tienen tapados los oídos, la palabra del Señor los ofende; no se complacen en ella.” Jeremías 6:10 NVI
Pero la verdad es esta:
No es que Dios esté en contra tuya, es que su verdad confronta el estilo de vida que quieres mantener.
¡Aun así, Dios no deja de llamarte! Él sigue mostrándote el camino correcto.
“Deténganse… pregunten por el camino antiguo… anden en él… y encontrarán descanso para el alma.” Jeremías 6:16 NTV
El descanso que tanto buscas, la paz que tanto necesitas, no está en hacer lo que quieres, sino en volver a Dios; pero Él no obliga. Así como decide bendecir, también permite que vivas las consecuencias de ignorarlo:
“Voy a enviarles desgracia… pues no quisieron hacerme caso y rechazaron mis enseñanzas.” Jeremías 6:19 TLA
Reflexiona
Dios te está llamando, pero no para quitarte algo, sino para darte lo que realmente necesitas. Sin embargo, seguir ignorándolo te está costando más de lo que crees.
Hoy Dios te confronta
¿Cuántas veces más vas a rechazar su voz?
¿Vas a seguir alejándote, o vas a volver mientras aún te llama con amor?
Hoy es el momento de detenerte, dejar de huir, dejar de ignorar. Vuelve a Dios, escucha su voz y camina en su dirección, porque ahí está la vida, la paz y el verdadero descanso que estás buscando.
Oración
Señor, perdóname por ignorar tu voz y alejarme de ti. Hoy decido volver, escucharte y obedecerte. Guíame por tu camino y lléname de tu paz. En el nombre de Jesús. Amén.