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Todos hemos escuchado este versículo:


“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Proverbios 10:22 RVR1960


Y si Dios lo dice, es verdad. Porque:


“Dios no es hombre, para que mienta… Él dijo, ¿y no hará?” Números 23:19 RVR1960


Entonces, cuando algo que creemos que viene de Dios trae tristeza, no significa que Dios falló, significa que algo no estamos entendiendo correctamente.


Nunca dudes de Dios. Aunque no lo entiendas, Él sigue siendo bueno, justo, misericordioso, fiel y verdadero. Si algo no está saliendo como esperabas, no te dejes engañar pensando que Dios te mintió. Más bien examina tu corazón. Quizá interpretaste mal la promesa, quizá no era el tiempo, quizá mezclaste tu deseo con la voz de Dios, o quizá tus decisiones afectaron el resultado.


“Las maldades de ustedes se han convertido en barreras entre ustedes y Dios…” Isaías 59:1-2 PDT


Dios no falla, pero nosotros sí podemos equivocarnos en el proceso. Por eso, cuando algo no encaja, no te alejes de Él, acércate más y pide entendimiento.


“Si necesitan sabiduría, pídansela a Dios… pero pidan con fe.” Santiago 1:5-6 NTV


Ahora bien, entendamos algo clave: bendición no es todo lo que deseas, bendición es todo lo que te hace bien. Y muchas veces lo que te hace bien, no es lo que quieres.


“No todo lo que uno quiere conviene; ni todo fortalece la vida.” 1 Corintios 10:23 TLA


Puedes tener recursos para comprar lo que quieras, pero eso no convierte todo en bendición. La bendición está en lo que edifica tu vida, no en lo que solo te da placer momentáneo.


“Las cosas del mundo… no vienen de Dios… pero el que hace lo que Dios manda vive para siempre.” 1 Juan 2:16-17 TLA


Por eso, sí hay situaciones donde una bendición termina acompañada de tristeza, pero no porque Dios la dañó, sino porque el hombre la administró mal.


Por ejemplo:

  • Un hijo es una bendición, pero fuera del tiempo o en desorden puede traer dolor.
  • Un empleo es una bendición, pero si te aleja de Dios puede quebrarte.
  • El matrimonio es una bendición, pero mal elegido puede herirte.


La bendición era buena, pero nuestras decisiones la afectaron.


La verdad es esta: Dios da bendiciones perfectas, pero nosotros podemos dañarlas con desobediencia, egoísmo o falta de dirección.


“Sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones… pero los que me hacen caso vivirán en paz.” Proverbios 1:32-33 TLA


Ten en cuenta:


No toda tristeza viene de algo malo, a veces viene de algo bueno que fue mal manejado.


Hoy Dios te confronta:

  • ¿Estás culpando a Dios por algo que fue resultado de tus decisiones?
  • ¿Estás administrando correctamente lo que Él te dio?


Vuelve a Dios con humildad. Reconoce tus errores y entrégale nuevamente lo que te dio. Él no solo bendice, también restaura lo que hemos dañado cuando volvemos a Él.

 


Oración


Señor, ayúdame a entender y a cuidar bien lo que me has dado. Perdóname por las veces que he dañado tus bendiciones y enséñame a vivir conforme a tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.