Atrás

 

Hay heridas que duelen tanto, que sin darnos cuenta empezamos a culpar a Dios. Por lo que nos hicieron. Por lo que no salió como esperábamos. Por lo que perdimos.


Pero hoy Dios quiere decirte algo claro: Él no es como quienes te fallaron.


Porque aunque otros te abandonen, Él permanece:


“Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me acogerá.” Salmo 27:10 NVI


Aunque otros te traicionen, Él sigue siendo fiel.


“Si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo.” 2 Timoteo 2:13 NVI


Aunque otros te hayan mentido, Dios no lo hará.


“Dios no es un simple mortal para mentir… ¿Acaso no cumple lo que promete?” Números 23:19 NVI


Dios no te ha hecho daño, pero sí ha estado contigo en medio del daño que otros causaron.


Y aquí viene lo difícil:


Dios no solo quiere sanarte, también quiere enseñarte a responder diferente.


“Nunca devuelvan a nadie mal por mal… vivan en paz con todos.” Romanos 12:17-18 NTV


Porque perdonar no es justificar lo que te hicieron, es decidir no vivir atado a eso.


Dios quiere que aprendas a perdonar, así como Él hace contigo cada día.


“Dios es muy tierno y bondadoso, no nos castigó como merecían nuestros pecados.” Salmos 103:8-10 TLA


Tal vez te preguntes: “¿Cómo voy a amar a quienes me hirieron?”


Y la respuesta es esta: Ama como Dios te ama a ti. Perdona como Dios te perdona a ti.


Porque no puedes decir que amas a Dios si decides odiar a otros:


“Si decimos que amamos a Dios… pero odiamos a otros, somos mentirosos.” 1 Juan 4:20-21 TLA


Además, cuando pecamos contra otros, también pecamos contra Dios:


“Habrá casos en que alguien cometa pecado contra el Señor al defraudar a otros…” Levítico 6:2 PDT


Amar solo a quienes te aman no tiene nada de especial:


“Si ustedes aman solamente a quienes los aman… ¿qué hacen de extraordinario?” Lucas 6:32-36 DHH94PC


Y hay algo serio que no puedes ignorar:


Si perdonan… serán perdonados. Pero si no perdonan, tampoco serán perdonados.” Mateo 6:14-15 NVI


Reflexiona en esto


No fue Dios quien te falló, pero puede ser Dios quien te sane. No fue Dios quien te hirió, pero puede ser Dios quien transforme tu corazón.


Hoy Dios te confronta


¿Vas a seguir culpándolo por lo que otros hicieron, o vas a acercarte a Él para que sane lo que llevas dentro?


No te alejes de Dios por culpa de las personas.
Vuelve a Él, entrégale tu dolor, tu enojo y tus heridas, y permite que su amor te enseñe a vivir libre, sin odio y sin cadenas.

 


Oración


Señor, hoy reconozco que tú no eres el culpable de mi dolor. Te entrego mis heridas, mi enojo y mi pasado. Sáname, enséñame a perdonar y ayúdame a amar como tú me amas. En el nombre de Jesús. Amén.