“Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.” Génesis 1:4 (RVR1960)
Desde el principio, Dios nos revela algo profundo sobre su carácter: Él pone su mirada en lo bueno. En Génesis capítulo uno, no vemos a un Dios que se detiene a describir las tinieblas como malas; vemos a un Dios que reconoce la luz como buena y, por amor a ella, decide separarla.
- Esta separación no es rechazo.
- No es castigo.
- No es limitación.
- Es protección.
Dios separa aquello que considera valioso, útil y digno de ser cuidado. Lo separa para que no se mezcle, para que no se dañe, para que no se contamine. Incluso cuando separa, lo hace desde el amor.
Esta misma verdad la vemos reflejada en Su trato con nosotros. Cuando una persona se arrepiente y se acerca a Dios con un corazón sincero, Él no se queda observando el pecado; decide mirar el acto bueno del arrepentimiento. Su respuesta no es condena, sino misericordia.
“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.” Miqueas 7:18–19 (RVR1960)
Dios elige no acordarse más del pecado confesado. Decide borrar lo que no es bueno y seguir viendo lo redimido, lo restaurado, lo que se volvió a Él. El arrepentimiento mueve el corazón de Dios a misericordia.
Muchos se preguntan:
“Si Dios es bueno, ¿por qué no elimina lo que no es bueno en lugar de separar?”
Y la respuesta es profunda: lo bueno se reconoce como bueno precisamente porque existe contraste. La luz se distingue porque hay tinieblas. Lo genuino se comprueba porque hay imitaciones.
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” Filipenses 2:15 (RVR1960)
No es posible identificar lo diferente en un lugar donde todo es igual.
No es posible comprobar lo original si no está rodeado de lo que no lo es.
Por eso, cuando Dios te separa, no te está excluyendo: te está revelando tu valor. Te está diciendo que hay algo en ti que Él quiere preservar, cuidar y usar para reflejar Su gloria.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” 1 Pedro 2:9 (RVR1960)
- Ser separado por Dios es un honor.
- Es una evidencia de su cuidado.
- Es una declaración de amor.
Oración
Señor, gracias porque cuando separas no lo haces para herirme, sino para protegerme. Ayúdame a entender que tu cuidado es una muestra de cuánto valoras lo que tú mismo has puesto en mí. En el nombre de Jesús. Amén.