Atrás

 

Si tu mente es esclava, tú eres esclavo

 

Estás orando a Dios para que te saque de una situación, de una relación o de un problema. Le pides ayuda, dirección, salida, y Él ha respondido. Te ha abierto puertas, te ha mostrado caminos, te ha dado señales claras. Pero hay algo que Dios no hará: caminar por ti.


Dios te llama a más, a algo mayor de lo que tú mismo estás pidiendo, pero para recibirlo, necesitas soltar lo que hoy te parece “seguro”.


El pueblo de Israel vivía en Egipto. Tenían comida, techo y estabilidad, pero eran esclavos. Dios les dio la salida, pero salir implicaba dejar la comodidad y caminar por fe hacia lo desconocido. Y aun así, prefirieron mirar atrás:


“Mejor nos hubiéramos quedado en Egipto… allá comíamos hasta saciarnos.” Éxodo 16:3 RVC


El problema nunca ha sido que Dios no abra puertas. El problema es si tú realmente quieres cruzarlas.


¿Estás dispuesto a dejar lo cómodo para alcanzar lo correcto? ¿A soltar lo que te gusta por lo que Dios sabe que te conviene? Porque muchas veces no estás atrapado, estás aferrado.


“Ningún ojo ha visto… lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman.” 1 Corintios 2:9 NTV


Lo que Dios tiene para ti es mejor, pero no siempre será inmediato, fácil o cómodo. Requiere fe, requiere soltar, requiere confiar más en lo que Él dice que en lo que tú sientes.


“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos… mis caminos están más altos.” Isaías 55:8-9 NTV


Los que realmente confían en Dios avanzan, incluso cuando no entienden. Porque saben que lo que viene de Él siempre será mejor.


“El que confía en Jehová prosperará.” Proverbios 28:25 RVR1960


Entonces, ¿por qué te cuesta tanto soltar? Porque has puesto tu idea por encima de la de Dios, y eso tiene un nombre: idolatría.


Cada vez que eliges tu voluntad sobre la de Él, estás diciendo: “mi plan es mejor”. Pero no lo es. Nunca lo será.


“Confía en el Señor con todo tu corazón… y él dirigirá tus caminos.” Proverbios 3:5-6 NBV


Dios ya abrió la puerta, pero tú sigues mirando hacia atrás.


Hoy Dios te confronta:


¿Realmente quieres salir, o solo quieres que todo cambie sin tú cambiar?


Deja de resistirte. Suelta lo que Dios ya te pidió soltar. Vuelve a Él con fe y decide caminar hacia lo que te está mostrando, aunque no lo entiendas completamente.

 


Oración


Señor, ayúdame a soltar lo que me ata y a confiar en lo que tú tienes para mí. Dame fe para avanzar y obediencia para no retroceder. En el nombre de Jesús. Amén.