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“Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.” Génesis 1:6–7 (RVR1960)


En Génesis capítulo uno, Dios no solo crea; Dios ordena. Al separar las aguas de arriba de las aguas de abajo, establece un contraste poderoso: el cielo y la tierra, lo alto y lo bajo, lo divino y lo humano.


Las aguas de arriba dan inicio al firmamento, al lugar donde Dios habita. Representan aquello que está por encima del alcance del hombre, lo que no se mide con nuestros parámetros ni se limita a nuestra comprensión. Las aguas de abajo, en cambio, marcan el comienzo de la tierra, el nivel donde estamos nosotros: el nivel del mar, el punto base desde donde se miden las alturas, las ciudades, las montañas y también nuestras capacidades.


Este orden no es casual. Es una enseñanza profunda: donde nosotros determinamos, ahí comienza Dios. El firmamento señala el inicio del cielo; de ahí hacia abajo está lo que el hombre puede tocar, medir y alcanzar. Pero de ahí hacia arriba está lo que solo Dios gobierna.


Por eso el Señor declara que sus pensamientos y sus caminos son más altos que los nuestros.


“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” 
Isaías 55:8–9 (RVR1960)


Desde nuestra posición limitada, muchas veces creemos estar lejos de la respuesta, pero la realidad es que podemos estar muy cerca, solo que no la alcanzamos a ver desde el nivel en el que estamos parados. Dios sí la ve, porque habita en las alturas. Desde arriba, el panorama es completo; desde arriba, todo tiene sentido.


Esto nos ayuda a comprender otra verdad poderosa: lo que para nosotros es imposible, para Dios no lo es.


“Jesús, mirándolos, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.”
Mateo 19:26 (RVR1960)


Lo imposible nace cuando llegamos a nuestro límite, pero ese límite no detiene a Dios; es el punto exacto donde Él comienza a obrar. Donde nuestras fuerzas se acaban, donde nuestra lógica ya no alcanza, donde decimos “no puedo más”, ahí Dios apenas está iniciando Su obra.


“Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.”
Salmos 11:4 (RVR1960)


Dios ve desde lo alto, y porque ve desde lo alto, ve mejor. Él observa lo que nosotros no podemos ver, entiende lo que nosotros no logramos comprender y obra en dimensiones que están más allá de nuestro nivel.


Hoy Dios te confronta


¿Vas a seguir confiando en lo que ves o vas a rendirte a lo que Él ya sabe? Porque mientras insistes en entenderlo todo, te estás perdiendo de creer. Y sin fe, no vas a ver nada diferente.


Dios no está perdido, tú necesitas levantar tu mirada.

 

Oración

 

Señor, ayúdame a confiar cuando llego a mi límite. Recuérdame que donde yo termino, tú comienzas; y que desde las alturas tú ya ves la respuesta que yo aún no logro ver. En el nombre de Jesús. Amén.