Atrás

 


No es contra ti, es contra lo que Dios ha puesto dentro de ti. Muchas veces te rechazan, te critican o no creen en ti y piensas que el problema eres tú. Pero no siempre es así.


Hay una verdad que necesitas entender: la batalla no es natural, es espiritual.


“Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra… fuerzas espirituales malignas.” Efesios 6:12 NTV


Por eso, no te desgastes tratando de pelear con personas, cuando en realidad lo que está detrás es algo que ellas ni siquiera comprenden.


Jesús lo vivió primero. Él fue amado por el Padre:


“Este es mi Hijo. Yo lo amo mucho y estoy muy contento con él.” Mateo 3:17 TLA


Pero aun así, fue rechazado por los hombres:


“Se honra a un profeta en todas partes, pero no en su propio pueblo…” Mateo 13:57 PDT


Incluso muchos que al inicio creyeron en Él, luego se fueron:


“¿Ustedes también se quieren ir?” Juan 6:67 PDT


Jesús:

  • Nunca mendigó aceptación.
  • Nunca cambió su identidad para encajar.
  • Nunca se lo tomó personal.


Él tenía claro a quién debía agradar:


“El que me recibe a mí, recibe al Padre que me envió.” Juan 13:20 PDT


Si te rechazan no siempre es porque estés mal, a veces es porque no pueden entender lo que Dios está haciendo en ti.


“Los que no son espirituales no pueden entender… todo les suena ridículo.” 1 Corintios 2:14 NTV


No luches con quien no puede ver. No discutas con quien no puede entender.


Porque nadie pelea contra los suyos:


“Si un reino se divide contra sí mismo, no podrá sobrevivir.” Marcos 3:24 PDT


Ten presente:


No todo rechazo es personal, a veces es espiritual.


Hoy Dios te confronta:

  • ¿Estás tomando como ataque personal lo que en realidad es una batalla espiritual?

  • ¿Estás tratando de convencer a quienes no pueden entender?


Deja de buscar aprobación en las personas. Vuelve a Dios y enfócate en agradarlo a Él. Cuando tu identidad está en Él, el rechazo deja de definirte.

 


Oración:


Señor, ayúdame a no tomar personal lo que no lo es.
Afirma mi identidad en ti y enséñame a enfocarme en agradarte solo a ti. En el nombre de Jesús. Amén.