Dios nunca da poco, pero muchos viven como si lo que recibieran no fuera suficiente.
Reciben bendición, provisión, oportunidades, pero en lugar de multiplicarlas, se las consumen.
Y ahí está el problema:
No todo lo que Dios te da es para que lo disfrutes, parte de eso es para que lo siembres.
La Palabra lo dice claramente:
“Dios es quien da la semilla al que siembra y el pan al que se alimenta… les dará muchas semillas y las hará crecer para una gran cosecha” 2 Corintios 9:10, PDT
Dios da pan para suplirte, pero también da semilla para multiplicarte.
El problema es que muchos no saben distinguir entre ambos. Y terminan comiéndose lo que debían sembrar.
- Por eso viven estancados.
- Por eso no ven crecimiento.
- Por eso oran por más, pero no multiplican lo que ya tienen.
Porque si todo lo consumes, no queda nada para producir futuro.
Jesús lo enseñó de otra manera:
“Uno es más afortunado cuando da que cuando recibe” Hechos 20:35, PDT
Y no porque Dios quiera quitarte, sino porque quiere multiplicarte. Pero la multiplicación tiene una condición: sembrar.
Jesús mismo lo vivió:
“El grano de trigo, si no muere, queda solo; pero si muere, produce muchos granos” Juan 12:24, NTV
Si Jesús se hubiera aferrado a su vida, no existiría la cosecha de salvación que hoy conocemos.
Y aquí es donde Dios hoy te confronta y te llama a volver. Porque quizás has estado enfocado solo en consumir, en suplir lo tuyo, en guardar, en acumular, pero no en sembrar.
Y no se trata de que Dios no quiera suplirte, porque él mismo prometió:
“Mi Dios suplirá todo lo que necesiten” Filipenses 4:19, NTV
Se trata de que tu prioridad no puede ser solo recibir, sino también dar y sembrar.
Jesús lo dijo así:
“No amontonen riquezas aquí… mejor acumulen riquezas en el cielo” Mateo 6:19-21, TLA
Dios no te está llamando a escasez, te está enseñando el secreto de la multiplicación.
Porque:
- No habrá fruto, si no hay siembra.
- Y no habrá siembra si te comes la semilla.
“Ustedes fueron elegidos para que den mucho fruto” Juan 15:16, TLA
Hoy es el día para cambiar. Dejar de vivir solo para consumir y comienza a sembrar. Porque lo que no siembras hoy, no lo cosecharás mañana. Y tal vez la escasez que hoy ves es el resultado de no haber sembrado ayer.
Pero hoy puedes decidir diferente.
“Recuerden esto: el que siembra poco, cosecha poco; el que siembra mucho, cosecha mucho” 2 Corintios 9:6, PDT
Oración
Señor, enséñame a reconocer lo que es semilla y lo que es pan. Perdóname por consumir lo que debía sembrar.
Dame un corazón generoso, sabiduría para administrar y fe para sembrar aún cuando cueste.
Que mi vida no solo reciba bendición, sino que también la multiplique. En el nombre de Jesús, amén.