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No todo lo difícil que estás pasando es una prueba de Dios, pero sí puede ser el resultado de lo que has decidido mantener en tu mente.


La prueba viene de Dios. Tiene propósito, tiene tiempo y revela tu corazón. Dios la permite para ver si realmente le obedeces, si le amas, no cuando todo está bien, sino cuando duele, cuando incomoda, cuando no entiendes.


Por eso su Palabra dice:


“Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo…” 2 Corintios 4:17 NTV


La prueba no es eterna. Tiene inicio y tiene final. Y esto lo confirma incluso su raíz:


La palabra prueba viene del latín "probare", que significa examinar, comprobar, demostrar lo que realmente hay. Es decir, Dios no te prueba para destruirte, te prueba para revelar tu corazón y afirmarte.


Pero la aflicción es diferente. La aflicción es ese estado donde decides quedarte pensando en lo que pasó, en lo que dolió, en lo que perdiste, es un alma que no suelta.


Y su origen lo deja claro:


La palabra aflicción viene del latín "afflictio", que significa golpe, abatimiento, algo que derriba el ánimo. No describe un proceso de Dios, describe un estado interno del alma. Y ahí es donde muchos se confunden: creen que siguen en prueba, pero en realidad están atrapados en aflicción.


Dios no te mantiene años en el mismo examen, pero tú sí puedes quedarte años en el mismo pensamiento.


“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Salmos 34:19 RVR1960


Él quiere librarte, pero no lo hará sin tu decisión. Porque también te dijo:


“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23 NVI


Y aún más directo:


“Ante todo, cuida tus pensamientos porque ellos controlan tu vida.” Proverbios 4:23 PDT


El problema no es lo que viviste,es lo que sigues pensando todos los días.


Una prueba puede doler, pero la aflicción se alimenta. Se alimenta de recuerdos, de pensamientos repetidos, de palabras que no vienen de Dios.


Por eso Él te instruye:


“Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro…” Filipenses 4:8 NTV


No es una sugerencia, es una instrucción para salir de la aflicción.


Y hace una promesa:


“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera…” Isaías 26:3 RVR1960


La paz no llega sola, llega cuando decides cambiar en qué piensas.

 


Reflexión 


Deja de llamar “proceso” a algo que ya terminó.


Dios ya cerró esa prueba, pero tú sigues viviendo en lo que sentiste en ella.

 

  • ¿Hasta cuándo vas a seguir alimentando pensamientos que te debilitan?
  • ¿Hasta cuándo vas a quedarte recordando lo que te hirió, en vez de obedecer lo que Dios te está diciendo?
  • ¿Estás respondiendo bien a la prueba, o estás justificando tu estancamiento con tu dolor?


La prueba viene de Dios para revelarte, pero la aflicción permanece porque no has decidido rendirte.

 


Oración


Señor, hoy reconozco que he permanecido en pensamientos que no vienen de ti. Perdóname por quedarme en la aflicción y no avanzar en obediencia. Hoy decido soltar lo que me duele, guardar mi corazón y alinear mi mente a tu Palabra. Enséñame a responder bien en la prueba y a no quedarme atrapado en lo que ya pasó. Confío en que tú me llevas a la libertad. En el nombre de Jesús. Amén.