Atrás

 

 

“La tierra estaba desordenada y vacía, las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: «¡Que haya luz!» Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas;” Génesis 1:2-4 RVC


Lo primero que Dios hizo cuando trajo orden fue separar. Separó la luz de las tinieblas. Separó lo que debía permanecer de lo que no.


Porque no puede haber orden donde todo está mezclado. Cuando algo está en desorden, lo primero que hacemos es organizar:

  • Separamos
  • Limpiamos
  • Sacamos lo que no sirve
  • Colocamos cada cosa en su lugar

 

Así mismo hace Dios con nosotros. Él comienza a ordenar nuestra vida separando:

  • Lo que edifica de lo que destruye
  • Lo que suma de lo que resta
  • Lo que viene de Él de lo que no

Pero hay algo clave: Dios no lo hace sin nosotros.


“«Yo te voy a hacer que entiendas. Voy a enseñarte el camino que debes seguir, y no voy a quitarte los ojos de encima.” Salmos 32:8 RVC


Él guía, pero nosotros decidimos. Dios pone orden en nuestro corazón en la medida en que se lo permitimos. Y cuando Él entra, comienza a reorganizar prioridades.


“Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Mateo 6:21 RVC


Por eso, el orden no es solo externo, es profundamente interno. Es decidir qué guardas en tu corazón y qué sacas de él.


“Hijo mío, guarda mis palabras y atesora mis mandamientos. Cumple con mis mandamientos, y vivirás; cuida mis enseñanzas como a la niña de tus ojos. Llévalos atados en los dedos; anótalos en la tabla de tu corazón.” Proverbios 7:1-3 NVI


Pero debemos entender algo:

  • No hay orden sin esfuerzo
  • No hay orden sin separación
  • No hay orden sin determinación

Ordenar duele, porque implica soltar: Soltar personas, hábitos, costumbres, pensamientos y todo aquello que ocupa un lugar que no le corresponde. Muchos no lo hacen porque prefieren la comodidad del desorden. Pero los que quieren avanzar, deciden.


“Desde que Juan el Bautista comenzó a predicar hasta ahora, el reino de Dios avanza a pesar de sus enemigos. Solo la gente valiente y decidida logra formar parte de él.” Mateo 11:12 TLA


El orden no se sostiene solo. Primero se decide, luego se construye, y después se mantiene. Se convierte en un hábito y finalmente en un estilo de vida. Porque donde Dios gobierna, hay orden. Y donde hay orden, hay paz, claridad y dirección.

 

 

Oración

 

Señor, ayúdame a poner en orden mi vida. Dame la valentía para soltar lo que no viene de ti y la determinación para guardar lo que sí edifica mi corazón. Enséñame a vivir en orden, guiado por tu Espíritu, y a mantenerlo como un estilo de vida que te honre. En el nombre de Jesús. Amén.