“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos… porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia.” Génesis 13:14-15 RVR1960
Dios no habla por casualidad. Cada palabra en la Escritura tiene intención, y en este versículo hay un detalle que no es coincidencia: “Después que Lot se apartó…”
No antes. No durante. ¡Después!
Hay cosas que Dios quiere decirte, promesas que quiere entregarte, niveles a los que quiere llevarte, pero no lo hará mientras sigas aferrado a lo que te detiene.
Abraham no recibió esa confirmación hasta que hubo una separación. Y tal vez hoy pasa lo mismo contigo.
¿Qué estás sosteniendo que Dios ya te pidió soltar? Una relación, una amistad, un ambiente, un lugar.
Porque hay momentos donde Dios guarda silencio, no porque no quiera hablar, sino porque está esperando tu obediencia.
Dios no te quita algo para vaciarte, te pide soltar para poder darte más.
“Por la fe Abraham… obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia…” Hebreos 11:8 RVR1960
La promesa no se activa solo creyendo, se activa obedeciendo.
Hoy Dios quiere volver a hablarte. Quiere darte dirección, confirmación y promesa, pero primero hay algo que debe quedar atrás. No porque Él sea duro, sino porque lo que tiene para ti no es compatible con lo que aún estás reteniendo.
No es que Dios no esté hablando, es que aún hay algo que necesitas soltar.
Oración
Señor, hoy examino mi corazón delante de ti. Muéstrame qué debo soltar, qué debo dejar atrás para poder escucharte con claridad. Dame la valentía para obedecer, aunque me cueste, y la fe para confiar en lo que tienes preparado para mí. No quiero perder tu voz por aferrarme a lo que no viene de ti. En el nombre de Jesús, amén.