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Observando la historia de Daniel y de sus amigos, nos damos cuenta que las decisiones que ellos tomaron  tienen que ver con la fe y el carácter, pero el énfasis principal está en el carácter, y la fe es el fundamento.


Te lo explico claramente:

  • La fe es creer en Dios, confiar en Él y afirmar: “Dios puede librarme”.


Eso lo vemos cuando Daniel y sus amigos confían plenamente en el poder de Dios.

  • El carácter es lo que sostiene esa fe cuando hay presión, riesgo, pérdida o amenaza.


Es decidir obedecer aunque no haya garantía de ser librados.


Muchas veces usamos las palabras fe y carácter como si fueran lo mismo, pero la Biblia nos muestra que, aunque están profundamente conectadas, no son iguales. La fe es creer en Dios, confiar en su poder y afirmar con convicción que Él puede obrar a nuestro favor. El carácter, en cambio, es lo que sostiene esa fe cuando creer tiene un costo, cuando obedecer implica riesgo y cuando permanecer fiel parece más difícil que rendirse.


En Daniel capítulo 3, Sadrac, Mesac y Abed-nego demostraron fe al creer que Dios podía librarlos del horno de fuego. Pero revelaron su carácter cuando dijeron: “y si no…”. Esa declaración mostró que su obediencia no dependía del resultado. Ellos no sirvieron a Dios por conveniencia, sino por convicción. Creían en el poder de Dios, pero su fidelidad no estaba condicionada a ser librados.


“Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos… y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses” 
Daniel 3:17–18 (RVR1960)


De la misma manera, en Daniel capítulo 6, Daniel no solo tuvo fe en Dios, sino un carácter firme e íntegro. Aun sabiendo que el decreto lo llevaría al foso de los leones, no cambió su conducta ni negoció su relación con Dios. Su fe le hacía confiar; su carácter le hacía permanecer. Daniel no oró para que Dios lo librara antes de obedecer, simplemente obedeció, confiando en que Dios sería fiel.


“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado… se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios” 
Daniel 6:10 (RVR1960)


Dios se glorifica no solo porque ellos creían, sino porque su carácter no cambió bajo presión. Y es ese carácter firme el que termina impactando a reyes, naciones y corazones duros.


La fe cree que Dios puede librarnos, pero el carácter decide obedecer aun si no lo hace.


La fe mira el milagro; el carácter honra a Dios en el proceso.


Y es precisamente ese carácter probado el que Dios usa para glorificarse delante de otros. Cuando las personas ven a hijos de Dios firmes en medio de la prueba, entonces reconocen que hay un Dios vivo que sostiene, acompaña y respalda a quienes confían en Él.


“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido” 
1 Pedro 4:12 (RVR1960)

 

 

Oración 


Señor Dios, fortalece nuestra fe para confiar en tu poder, pero también forma en nosotros un carácter firme que permanezca cuando la presión aumente. Que no te obedezcamos por conveniencia, sino por convicción. Sostennos en la prueba y glorifícate en nuestra fidelidad. En el nombre de Jesús. Amén.