Hay algo que nadie te enseñó a cuestionar: ¿por qué consumes lo que consumes?
No solo en la mesa. En la pantalla. En las conversaciones. En lo que dejas entrar a tu mente cuando nadie te ve.
Vivimos en una cultura que glorifica el "puedo hacer lo que quiera" — y es verdad. Tienes esa libertad. Pero libertad no es lo mismo que sabiduría.
"Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica." 1 Corintios 10:23 (RVR1960)
Dios no te pone cadenas. Te da algo más desafiante: criterio. Te da la responsabilidad de elegir lo que te construye o lo que te destruye lentamente. Y aquí está la pregunta que duele: ¿estás eligiendo lo que te nutre, o solo lo que te satisface por un momento?
Porque hay cosas que entran por los ojos, por los oídos, por el corazón y se ven bien, se sienten bien pero te van vaciando por dentro sin que te des cuenta. Y hay otras que parecen difíciles, incómodas, incluso aburridas, pero te sostienen. Te fortalecen. Te hacen crecer.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Mateo 4:4 (NVI)
Jesús lo dijo cuando tenía hambre de verdad, en el desierto, sin haber comido en cuarenta días. Y aun así eligió lo eterno sobre lo inmediato. Eligió lo que edifica sobre lo que solo calma.
Eso es madurez espiritual: no vivir esclavo de tus propios apetitos.
Dios sana al quebrantado de corazón, pero también convoca al que anda distraído, llenándose de todo menos de Él.
"Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas." Salmos 147:3 (RVR1960)
Hoy la pregunta no es si tienes libertad, pues la tienes. La pregunta es: ¿qué estás haciendo con ella?
Revisa hoy lo que estás dejando entrar. No solo a tu boca sino a tu mente, a tu corazón, a tu tiempo. Pregúntate con honestidad: ¿esto me edifica, o solo me entretiene? Vuelve a lo que te sostiene de verdad. Vuelve a su Palabra.
Oración
Señor, dame discernimiento para elegir bien. No solo en lo que como, sino en lo que escucho, en lo que veo, en lo que permito en mi corazón. Quiero ser libre, pero libre para edificarme, no para destruirme. Llena hoy los vacíos que yo intento llenar con otras cosas. En el nombre de Jesús Amén.