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“Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo. Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel” Salmo 22:2-3

 

Este pasaje refleja la angustia del salmista (cómo se sintió Jesús en la cruz), mostrando cómo en medio del silencio y la aparente ausencia de respuesta, se reconoce la santidad y el señorío de Dios. Este pasaje refleja esa lucha entre la desesperación humana y la confianza en la fidelidad de Dios

 

“Jamás acepte la tentación de darse por vencido, dejarse vencer por el desánimo o abandonar su única esperanza. Bajo ninguna circunstancia posible de lugar al pensamiento oscuro de que Dios no es veraz ni fiel a sus promesas” – Charles Spurgeon

 

Una amiga una vez me dijo: "Nunca dudes de la fidelidad de Dios. El no cambia, no es hombre para mentir ni hijo de hombre para arrepentirse. Más bien pídele que examine y revele tu corazón, que te muestre si hay algo en ti que te ha desviado o que necesita ser corregido, para que así puedas comprender por que aun no ves cumplida la promesa de Dios en tu vida".

 

En medio de la angustia la clave no es dudar de Dios, sino pedirle que nos examine para entender si hay algo en nosotros que nos este apartando de su voluntad o retrasando la manifestación de sus promesas. Nunca cese de orar, la oración tiene que ser una práctica continua y constante, buscar esa comunión continua con Dios y mantener una conciencia constante de su presencia. 

 

“Que los destellos de la luz del día no te tienten a dejar de orar, ni las tinieblas de la medianoche te inciten a cesar tu clamor.” – Charles Spurgeon

 

1. Perseverancia en la oración en todo tiempo


La luz del día representa los momentos de calma, éxito o comodidad. A veces cuando todo va bien, muchos tienden a relajarse y descuidar la oración.


2. Persistencia en la prueba


Las tinieblas de la media noche simbolizan dificultad, angustia o silencio de Dios. Y son los momentos en los que el enemigo puede tentar con desánimo, duda, abandono, culpabilidad, etc. Y tal como dice el mensaje: “Ni las tinieblas debe apagar tu clamor”

 

Esto nos enseña que la verdadera fe persevera en la oración siempre (en la claridad del día y en la oscuridad de la noche) porque sabemos que Dios es fiel y escucha en todo momento. Por eso debemos buscarle con fidelidad en todo tiempo, sin cesar. Pues todo aquel que abandona la oración, se expone a que el enemigo lo derribe. y como dice el dicho: “El que no ora, el diablo se lo devora”

 

“Orad sin cesar.” 1 Tesalonicenses 5:17 (RVR1960)

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia.” Efesios 6:18 (RVR1960)

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.” 1 Pedro 5:8 (RVR1960)

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 (RVR1960)

 

Oración 


Señor, aun cuando no vea respuesta y mi alma se canse, decido confiar en ti. Examina mi corazón, corrige mi camino y dame fuerzas para no dejar de orar. Que en todo tiempo, en la luz y en la oscuridad, mi fe permanezca firme en tu fidelidad. En el nombre de Jesús. Amén.