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Cuidado con lo que estás creyendo, porque tus creencias definirán tus acciones y tus acciones, tus resultados.


A todos Dios nos dio una medida de fe. No es algo exclusivo de lo espiritual o religioso; todos creemos en algo. Crees cuando haces planes, cuando confías en un médico, cuando tomas una decisión esperando un resultado.


“…según la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” Romanos 12:3b (RVC)


La fe es esa certeza interna que te convence de que lo que haces te llevará a donde esperas llegar, aunque no lo veas aún.


“Ahora bien, tener fe es estar seguro de lo que se espera; es estar convencido de lo que no se ve.” Hebreos 11:1 (RVC)


El problema no es que la gente no tenga fe, el problema es que la está poniendo en lo incorrecto.


Hay quienes invierten tiempo, dinero y esfuerzo creyendo en cosas que no funcionan. Cosas sin fundamento, sin verdad, sin respaldo. Y aunque parezcan lógicas o populares, siguen siendo errores disfrazados de verdad.


“Cambiaron la verdad de Dios por la mentira…” Romanos 1:25 (RVC)


Esto no solo ocurre en lo cotidiano, sino también en lo espiritual.

  • Muchas personas prefieren abrazar tradiciones, ideas humanas o costumbres, en lugar de obedecer lo que Dios ya estableció.


    “Ustedes pasan por alto los mandamientos de Dios y se aferran a la tradición de los hombres.” Marcos 7:8-9 (NBV)

  • Otros se dejan llevar por enseñanzas que parecen sabias, pero que en realidad los alejan de Cristo.


    “Tengan cuidado… no presten atención a ideas que parecen sabias, pero que solo son enseñanzas humanas.” Colosenses 2:8 (TLA)

  • Algunos creen que repetir palabras sin sentido mueve el corazón de Dios, cuando Él mismo dijo:


    “Cuando ores, no repitas lo mismo una y otra vez…” Mateo 6:7-8a (NTV)

  • Otros creen que pueden vivir desconectados del cuerpo de Cristo, ignorando lo que Dios mandó claramente:


    “No dejemos de congregarnos…” Hebreos 10:25 (NTV)

  • Y muchos viven atados al miedo, buscando “protección” en cosas que no vienen de Dios, olvidando que Él ya estableció una verdad firme:


    “…la maldición inmerecida no llegará…” Proverbios 26:2 (NTV)


    “El Señor es mi protector… en él confié plenamente.” Salmos 28:7 (DHH94PC)


La realidad es esta: no todo lo que crees es verdad, y no todo lo que parece funcionar viene de Dios.


Ten en cuenta que:


No se trata de tener fe, se trata de en qué estás poniendo tu fe. Porque puedes creer con fuerza, y aun así estar caminando en dirección equivocada.


Hoy Dios te confronta:


¿Tu fe está basada en su Palabra o en lo que has aprendido, escuchado o simplemente quieres creer?


Hoy es el día para alinear tu fe con la verdad. Deja de sostener creencias que Dios nunca dijo y vuelve a su Palabra como tu única base. Porque solo cuando crees correctamente, puedes vivir correctamente.

 


Oración:


Señor, muéstrame en qué he estado creyendo mal. Corrige mi mente, alinea mi corazón con tu verdad y enséñame a poner mi fe solo en ti y en tu Palabra. En el nombre de Jesús. Amén.