No toda crítica es mala, pero tampoco toda crítica es verdad. Si no sabes filtrarlas, puedes terminar rechazando lo que te edifica o aceptando lo que te destruye.
La clave está en esto: la luz con la que se mira.
“El camino de los justos es como la primera luz del amanecer… pero el camino de los perversos es como la más densa oscuridad; ni siquiera saben con qué tropiezan.” Proverbios 4:18-19 NTV
Cuando una persona no camina con Dios, no puede ver con claridad:
- Su criterio está nublado
- Opina, pero no entiende
- Señala, pero no discierne
Por eso, no puedes darle el mismo peso a todas las voces.
“La gente que caminaba en la oscuridad ha visto una gran luz…” Isaías 9:2 PDT
Además, Jesús mismo advirtió:
“¿Por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo, cuando tú tienes un tronco en el tuyo?” Mateo 7:1-5 NTV
Hay personas que corrigen, pero no se corrigen. Hablan, pero no viven lo que dicen.
Entonces, ¿qué haces con las críticas? Si estás caminando con Dios, fíltralas con sabiduría:
- ¿Quién lo está diciendo? ¿Alguien que camina en luz o en tinieblas?
- ¿Lo que dice edifica, o solo busca herir?
Pero cuidado, no uses esto como excusa para rechazar toda corrección. Porque Dios puede usar a cualquiera para hablarte.
“Si ellos se callan, las piedras gritarán.” Lucas 19:40 TLA
Incluso alguien que no vive bien puede decir algo correcto; por eso necesitas humildad.
“Si quieres ser sabio, acepta las correcciones… quien la acepta, gana en entendimiento.” Proverbios 15:31-33 TLA
Un corazón humilde no se defiende, aprende. Entonces, ¿cómo unir todo esto sin caer en confusión? ¡Con discernimiento!
“Examínenlo todo; retengan lo bueno y rechacen lo malo.” 1 Tesalonicenses 5:21-22 TLA
No se trata de aceptar todo, ni de rechazar todo. Se trata de analizar, filtrar y quedarte con lo que edifica. Incluso de quien menos esperas, puedes aprender algo. Y de quien más admiras, también debes saber qué no imitar.
“Sigan mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo.” 1 Corintios 11:1 TLA
Ten presente:
No toda voz merece tu atención, pero toda situación puede enseñarte algo.
Hoy Dios te confronta:
¿Estás prestando oído a todas las críticas, o estás desechando lo malo y reteniendo lo bueno?
Pídele a Dios discernimiento y humildad. No cierres tu corazón, pero tampoco abras tu mente a todo. Vuelve a Él y deja que sea su verdad la que defina qué aceptas y qué rechazas.
Oración:
Señor, dame un corazón humilde y discernimiento para saber qué aceptar y qué desechar. Enséñame a crecer con lo que viene de ti y a ignorar lo que no edifica. En el nombre de Jesús. Amén.